LOS 21 MEJORES DISCOS DE 2014 (Y II)

  • SANGRÍN (PABLO UND DESTRUKTION):

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Pablo Und Destruktion dice que “cuando te calientas mucho y tienes mala hostia, eres un sangrín“. Sangrín (Discos Humeantes) es el segundo disco de este asturiano que habla de rescatar a los olvidados, de recuperar la mala hostia y de quemar naves. Más contundente que Animal con parachoques, su debut, Sangrín explora oscuras rutas sonoras. Rutas llenas de grasa y sangre y rabia y poesía. Rutas que mezclan violines y loops. El tipo que le canta tonadas a Nacho Vegas ha cavado un túnel desde Asturias al infierno -qué verso- y recuerda con la misma presteza al líder del Partido Nacional Bolchevique y a las señoras que beben cafés cargados de trankimazines. Lees que Pablo Und Destruktion ha tomado el Berlín de Nick Cave y sueltas una carcajada. Luego escuchas el disco y la carcajada se te congela y se convierte en una mueca.

  • …AND STAR POWER (FOXYGEN):

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Cuando pulsé el play todavía reía, sorprendido de lo ocurrente que era aquel tipo. Pronto me centré: estaba escuchando el cuarto disco de una banda que el año pasado firmó la obra que les podría resolver la vida. El disco se llama …And Star Power (Jagjaguwar). Pintaba bien: la misma personalidad que hace un año, las mismas melodías extenuantes. Pero aquel tipo tan ocurrente no se me iba de la cabeza. El disco avanzaba y se iba descomponiendo al emprender caminos que no venían a cuento.  Sam France cerraba los ojos y Jonathan Rado le llevaba a las noches que los Stones pasaron en Nellcôte. Esas drogas, esa melodías floreciendo, esa celebración de la vida. 80 minutos después, el disco terminó. Me pareció horrible. Al rato pensé que a nadie se le ocurre hacer un disco tan disperso –disperso nunca ha tenido una acepción tan positiva- y loco justo un año después de crear la obra que puede resolver la vida. King Tuff dice que este es el disco que todos quieren hacer y nadie se atreve. Llámalo reivindicación de la libertad creativa, llámalo mandarlo todo a la mierda. Luego entendí que la mejor broma de 2014 no es ese gilipollas arrogante repeinado con papada que dice estao, es un disco llamado …And Star Power.

  • ARE WE THERE (SHARON VAN ETTEN):

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Es un milagro que Sharon Van Etten consiga cantar seguidas las 11 canciones que dan forma a su cuarto disco. Es un milagro que no se parta en dos, pierda el conocimiento o se evapore. Los estribillos de Are we there (Jagjaguwar) parecen dibujados a partir de conversaciones en bordes de sofás, ya casi dando la espalda. Sharon Van Etten emplea con gusto arreglos preciosistas y devaneos electrónicos. Contra todo pronóstico, lo que impide que Are we there no sea una mermelada es su voz. Olvida su fragilidad y extiende los brazos. Entiende que tiene que seguir adelante. Are we there escuece y cicatriza. Cuando la oscuridad asola la estancia, Sharon se hace la dura y arroja algo de luz. Comienza el disco a ras de suelo y lo termina con entereza. Incluso suelta una risa. Como diciendo que, bueno, que tampoco dramaticemos.

  • MANIPULATOR (TY SEGALL): 

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Ty Segall ha publicado desde 2008 una media de tres discos por año. Con (casi) cada uno de esos discos, ha ofrecido un nuevo registro; sirvan como ejemplos el garaje cromañón de Slaughterhouse, la psicodelia celestial de Hair  o el folk campestre de Sleeper. Justo después de ese disco, se planteó dedicar algo más de tiempo a la producción de su nuevo material. 14 meses después -algo insólito en el planeta Segall-, tenemos disco. El resultado es Manipulator (Drag City), un álbum en el que el californiano pasa revista. Está el folk, la psicodelia, el garaje, el hard rock, la melodía, el riff y esa sombra que abarca todo lo que este tipo toca. Esa sombra que dice que va a dejar huella. Podríamos hablar de que Manipulator no es un disco redondo, de que podría ser el disco de la década si contara con 11 canciones en lugar de 17 o de qué significa que escriba esto justo cuando empieza a ser conocido. El caso es que escuchas Feel y tienes que cerrar el hocico. Segall está tan por delante de la mayoría que incluso un disco mediano en su discografía es indispensable en cualquier resumen de lo mejor del año.

  • ALMERÍA (JOSÉ DOMINGO):

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José Domingo dice que Almería habla más de la palabra que del territorio. De la palabra y de lo que arrastra la palabra. Del mediterráneo, del desierto, de la España profunda, del sur, del calor. En su quinto disco, el gerundense traza un mapa que muestra un equilibrio perfecto entre la música española y las influencias extranjeras. Domingo recorre la rumba, se acuerda de Smash y de Triana, muestra dejes flamencos y concluye que toda la música sobre terrenos áridos se parece mucho. Unas letras cuidadas hacen el resto y dan forma a un disco que confirma lo que ya dejó entrever en En la distanciaHistorias del sur contadas por una pluma nueva. José Domingo va al mismo sitio que Guadalupe Plata, pero otro camino. Lo mejor es que tiene la boca igual de seca.

  • LAZARETTO (JACK WHITE):

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En Would you fight for my love?Jack White grazna: I´m getting better at becoming a ghost. Un rato después, en Just one drink, suelta: You drink water/ I drink gasoline/ One of us is happy/ One of us is me. Todo parece indicar que Jack White sigue enfadado con el mundo. El caso es que entre trapos sucios y rajadas sobre The Black Keys y Adele, ha escrito un disco que le confirma -si es que quedaba alguna duda- como un músico total. En Lazaretto (Third Man Records) vuelve a reinar ese sonido que aúna todo lo bueno que se ha hecho en Estados Unidos con los pájaros que hay en la cabeza de un tipo algo siniestro. Las novedades: unas letras más cuidadas que nunca y una guitarra menos protagonista que habitualmente. Ambas hablan de un músico maduro que sigue ampliando su paleta. Con cada canción que firma, revaloriza el legado de The White Stripes: impresiona que un tipo con tantas ideas en la cabeza y en los dedos optara por algo tan primitivo. No estaría mal recordar 2014 como el año en que Jack White dejó constancia de que no necesita pegar cuatro guitarrazos para ser el número uno.

  • TOMORROW´S HITS (THE MEN):

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Hace tiempo que The Men abrieron las ventas. Entró mucho sol y algo de tierra. Hace tiempo que dejaron de ser una banda punk haciendo rock-americano-de-toda-la-vida para convertirse en una banda de rock-americano-de-toda-la-vida haciendo punk. O algo así. En Tomorrow´s Hits (Sacred Bones) se comen a Crazy Horse y después lo vomitan. Parecen mirar a Black lips y gritarles que este es el camino. Recorren Norteamérica a toda hostia sin apenas respirar. Escuchas a Tom Petty y a Springsteen. Entonces pisan el acelerador y te aplastan y solo puedes mover el pie para dejar claro que sigues vivo. Y, además, te vacilan. ¿Llamar a un disco así Los éxitos del mañana? ¿A qué juegan? Luego suena Pearly Gates y ya es demasiado tarde. Estás dentro de la canción y solo puedes girar y girar y girar y girar, no queda otra. Y entonces te tragas las etiquetas y entiendes que el punk sigue ahí, que nunca morirá.

  • HERE AND NOWHERE ELSE (CLOUD NOTHINGS):

Dylan Baldi ha dejado de mirarse el flequillo y se ha puesto a cantar. Ha mirado atrás y ha apuntado todo lo que dejó de decir por mirarse tanto el flequillo. El resultado es un disco que se llama Here and nowhere else (Carpark). Un disco que va tan al grano, tan concreto, que se te escapa de las manos cuando buscas algún defecto. Baldi sigue siendo un tipo oscuro cargado de desesperación, pero ahora es menos quejica. Ahora es más difícil aguantarle la mirada. Ahora es más creíble. Ha dejado de querer ser punk para entender todo lo que hay debajo de esa palabra. Ha dejado de lado la retórica de plastilina -casi emo– de sus inicios y, gran noticia, no ha perdido la sensibilidad melódica que le caracterizaba. Ya sin Steve Albini tras el cristal, Baldi ha escrito un disco que podría ser un pilar maestro del legado de aquellas bandas que podrían ser tu vida.

  • JUVENTUD INFINITA (NOVEDADES CARMINHA):

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Me he pasado un año diciendo que Novedades Carminha sí-pero-ya-no-tanto. Que a sus letras les venía mejor la crudeza que desprendían en sus dos primeros discos, que ahora quieren salir en Radio3. El caso es que me he plantado en diciembre y he descubierto que Juventud infinita (Ernie) es uno de los discos que más he escuchado en 2014. Entonces recordé cuando fui a ver Interstellar y en un minuto pasé de decir que era una obra maestra a decir que era una mierda. ¡A VER SI TE ACLARAS, HOSTIAS! me espetó un colega. Llegué a estas conclusiones:  Novedades Carminha son más pop y más surf que nunca; igual ahora follan más y ya no quieren reventarte la cabeza; igual yo merezco que me la revienten. Entendí que rajar de esos estribillos es estar un poco muerto por dentro. Llámame banal y simple, pero quédate con Swans, que yo me quedo con el disco más socarrón del año. Yo me quedo con el estudio sociológico más certero sobre las chicas post-universitarias de nuestro tiempo. Yo me quedo con las antiguas pero modernas.

  • SAY YES TO LOVE (PERFECT PUSSY):

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Say yes to love (Captured tracks)  podría haber sido escrito hace 40 años si Nico hubiera tenido un poco de mala hostia. Meredith Graves sí la tiene y se ha colado en una habitación de la Factory en la que John Cale se ponía su uniforme de indiana Jones sonoro. Graves quemó lo que allí quedaba. Después recorrió el resto de Nueva York. El hardcore y el noise. El primer disco de esta banda de Syracuse se mueve entre esas tres coordenadas. Y, más que pegarlas, las funde. Las somete al fuego de unas guitarras desbocadas y una voz a punto de estallar. Say yes to love podría ser un suspiro, pero es un trueno. Y si dura solo 23 minutos es porque posiblemente el ser humano no aguante ni un segundo más a tanta velocidad.

 

  • BLACK MOON SPELL (KING TUFF):

fc741210De un tiempo a esta parte, unos frikis están haciendo el rock más genuino de nuestro tiempo. Ty Segall, Foxygen, Thee Oh Sees y King Tuff. Los cuatro tienen algo en común: mezclan tantas influencias con tanto descaro -toma postmodernidad, Vattimo- que siempre piensas que hay gato encerrado. De entre todos, ninguno tan friki como King Tuff. Kyle Thomas, ¿adónde vas con ese nombre de rapero de Los Martínez del Puerto, esas pintas y esas portadas? Pues va a clavarte un disco que te deja mareado. Black Moon Spell (Sub Pop) exuda una mezcla entre garaje, psicodelia, noise y pop de chicle de un duro que resulta más adictivo que esa mierda de antidepresivos que tomas. Joder, saca esa Steinburg y brinda por el espíritu de Marc Bolan. Black Moon Spell no te va a resolver los misterios de Iker Jiménez ni los de la Sexta Noche, pero aquí tienes un trozo de rock de verdad.

Santini Rose