LOS 21 MEJORES DISCOS DE 2014 (I)

Debajo de estas palabras hay una línea. Si buscas una lista de los mejores discos de 2014 ordenados y con colores que marquen qué disco juega Champions y cual desciende, no sigas leyendo. Si buscas calificaciones numéricas, no sigas leyendo. Me sigue pareciendo estúpido calificar un disco con un 7,4 y Pitchfork sigue sin contestar a mis correos, así que todavía no he comprado los cuadernos Rubio de matemáticas musicales.

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21 discos porque los mamíferos tardamos, de media, 21 segundos en orinar. 21 porque el alma pesa 21 gramos. Yo qué sé. 21 porque Andrea Pirlo, Juan Carlos Valerón y Tim Duncan llevan el 21. No sé si alguno de estos discos te cambiará la vida. No sé si tendrás muchos Me gusta en Facebook al compartir alguna de estas canciones, pero estos discos dicen algo. Como mínimo, moverás el culo.

  • MORE THAN ANY OTHER DAY (OUGHT):

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Al principio pensé que eran unos desequilibrados que amaban a Television. A veces se acordaban: ahí está The Wheater song. Pero qué va. Ought son una batidora. Television, Wire, mala hostia, juventud, Canadá y un cantante, Tim Beeler, que suele perder los papeles. El primer LP de Ought se llama More than any other day (Constellation) y es muy posible que, mientras lo escuchas, sientas la necesidad de pegarle un puñetazo al a persona que tengas más cerca, prender algún fuego, partirte la camiseta, apagar el fuego, ponerte otra camiseta y pedirle disculpas a la persona que había a tu lado. Ought mezclan la amenaza y el golpe y son incapaces de entender adónde van. El disco avanza y entiendes que el destino jamás ha importado menos. Beeler tiene el corazón en la mano y se lo pone junto a la boca, al lado del micro. Es tan honesto que cuando canta I just wanna revel in you lies solo puedes pensar en por qué no haces tú lo mismo. Ought no es la banda del siglo, pero lo que te dan es de verdad.

  • RESITUACIÓN (NACHO VEGAS):

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A cada imputado que pasa, está más claro que Nacho Vegas ha escrito el disco de la España de 2014. Quizá te pillase de sorpresa: Vegas no es el más carismático ni el más rebelde, pero Resituación (Marxophone) le coloca como el escritor de canciones más oportuno de nuestro tiempo. Una mirada serena, alejada de cualquier panfleto, sobrevuela un disco que mezcla su lirismo e ironía habituales. Vegas mata a Miguel Bosé, le parte la cara a un malnacido que permite desahucios y sale a matar vampiros. Los escuchas cantar con su voz lánguida y dices: ¿Venga, Nacho Vegas, tú? Después entiendes que ahí está la gracia: si él puede cantar sobre esto, si él puede apretar los dientes, todos podemos -y quizá debamos- hacerlo. Con 3/4 de León Benavente y un loco de las cuerdas llamado Joseba Irazoki, Resituación adquiere los tintes de esa mezcla perfecta entre folk y rock que Bob Dylan y Neil Young se sacaron de la manga hace décadas.

  • SOUL POWER (CURTIS HARDING):

curtis_harding_-_soul_power_cover__smGary Clark Jr. decidió que su música debería estar más cerca del soul y del R&B que del blues. No le salió bien: Blak and Blu, el disco con el que podía confirmar esos ramalazos de Hendrix, se ahogó en el pozo de la intrascendencia. Dos años después, otro negro que recuerda a aquellos negros ha escrito el disco con el que soñó el guitarrista de Austin. Curtis Harding tiene en el mismo altar a Otis Redding y a Cee Lo Green. A través de esa meca del ¿nuevo? garaje americano llamada Burguer Records,  Harding consigue una mezcla perfecta: retro pero actual, profundo pero accesible. Canciones sobre lo de siempre cantadas por un tipo con mucha clase.  El caso es que, si Soul Power no está reventando las radios, tenemos un problema. 

  • MAGIA DE MUERTE (SRASRSRA):

a2295972459_10Dicen que lo mejor del primer disco de los Ramones es que lo ponías y ya había terminado cuando la policía llegaba a tu casa. Lo mejor de Magia de muerte (Discos Humeantes), es que puedes escucharlo y tu vecina no podrá llamar a la policía. Entre que escucha el estruendo, habla con Paco -su marido- y decide llamar a comisaría, el segundo LP de Srasrsra ya habrá terminado. Después puedes golpear la pared y reírte. Ella llamará a tu puerta para decirte que qué hostias haces, que Paco se levanta a las cinco. En lo que dura esa escena, puedes escuchar el disco de nuevo. A Víctor y Zippo les sigue dando bastante igual que no te de tiempo a pillar lo que están cantando.  Entienden que tienen algo que decir y lo dicen y fuera. A otra cosa. A ti te vuelan la cabeza, a tu vecina le está costando la vida.

  • LOST IN THE DREAM (THE WAR ON DRUGS):

41f440f9Reconozco que lo primero que hice fue esparcir mis prejuicios por el sofá. Los coloqué con mimo: aquí el término rock adulto, aquí el término sobreproducción, aquí el término sopor y aquí la almohada. Pulsé el play y resoplé. Escuché un amago de Mark Knopfler y pensé en la combinación cinta de tenista + americana remangada. Iba a quitar el disco, pero no lo hice. Aguanté y me relajé. Entonces Adam Granduciel me tocó el alma. Pensé que era cursilada, pero juro que sentí eso.  Lost in the dream (Secretly Canadian) recorre la tradición americana y, justo en el momento en que debería tornar aburrido, se convierte en extraordinario. Granduciel se acuerda de todos esos tipos que ahora deambulan con demasiada tierra en el sombrero y del que fuera su pareja creativa, Kurt Vile. Se acuerda pero entiende que debe seguir adelante. Paradójicamente, un disco que tiene tanto de pasado y de cocción a fuego lento es lo más cercano a la perfección -signifique eso lo que signifique cuando hablamos de rock- en 2014.

  • BAILAR EN LA CUEVA (JORGE DREXLER):

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Bailar en la cueva (Virgin) sale de tu reproductor  y lo inunda todo. Jorge Drexler dice que este disco le ha salido de los pies, y tú llevas un rato sin parar de mover los pies. Estaba claro: si alguien podía escribir un disco sobre la Sudamérica profunda es este uruguayo que lo mismo te improvisa en décima que te idea una aplicación para crear canciones. Y te cuenta que ya hacíamos música mucho antes de conocer la agricultura. Y pulsas el pause y tu cuerpo suena y entiendes que por ahí van los tiros. Grabado en Bolivia, Bailar en la cueva es  lo que pasa cuando un tipo tan analítico como Drexler piensa con los pies. Científico y popular, repleto de esas frases que solo pueden decir Oscar Wilde y tu abuela.  Drexler es capaz de no perder un ápice de lirismo mientras baja la cadera. Hay quien dice que la causa de que tantas personas circulen con andador es que intentaron algo parecido. Y la cosa terminó mal. Igual es eso a lo que llaman elegancia.

  • SUNBATHING ANIMAL (PARQUET COURTS):

WYR0514tubejktnoguidlinesSi hace un año te dicen que ocho canciones del nuevo disco de Parquet Courts superan los tres minutos, te cagas en Cristo. Venga, ¿la banda que hace dos años hizo que nos volviéramos a enamorar de Nueva York con Light Up Gold? Pues sí. Y, espera, que la jugada les ha salido. Andrew Savage y Austin Brown siguen estando hasta los huevos, pero a veces toman distancia y tienen la paciencia necesaria para que el bolígrafo entre en calor. Desarrollan algo más las ideas, pero siguen siendo inflamables.  No se me ocurre mejor definición para la palabra evolución. Ahí tienes Instant Dissasembly, ahí tienes ese fraseo de esa guitarra que hace dos años tendría el mástil roto. Termina la canción y sacan las uñas porque no quieren que creas que ahora se peinan: Savage vuelve a tener cara de angustia. Teme que no le de tiempo a respirar. Ni siquiera se plantea parar de cantar, porque esto es urgente. Es urgente y, si calla, revienta.

  • CAMINO ÁCIDO (ÁNGEL STANICH):

Ángel-Stanich-Camino-ácido-portada No sabía que se pudiera cantar tanto rato con una pistola en la nuca. Igual no se puede. Igual no se puede y esto es un montaje, porque tampoco me parece creíble que alguien se ponga literario con una pistola en la nuca. Y que mencione a Sabina y a Manolo Caracol. Y que Tarantino se tire de los pelos pensando en por qué no contrató a este tío. Y que se pueda escribir un disco caminando de puntillas sobre esos momentos en los que Quique González se vuelve insoportable. Y que tanta gente te diga: pues mira, no sé si me gusta o no, pero no se parece a nada que haya escuchado antes. Qué va. No me lo creo. Si me lo tragara debería reconocer que este tío es el escritor de canciones más original que ha surgido de nuestro país en varios lustros.

  • MICAH P. HINSON AND THE NOTHING (MICAH P. HINSON):

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Cuatro años desde Micah P. Hinson and The Pioneer Saboteurs, su disco de recién casado. Tres años desde su accidente de coche en Tarragona. Pasa el tiempo y Micah P. Hinson sigue escribiendo discos intachables. Sigue explotando esa fórmula que mezcla el noise con el folk y el country de toda la vidaYa no sorprende a nadie, pero sigue tocando algo muy profundo cuando coge una guitarra y agacha la cabeza. Sigue haciéndose el despistado para que te confíes y pienses que solo es un idiota con muchos pájaros en la cabeza. Luego te mira a los ojos y saca a relucir esa voz rota que te parte en dos. Eso que le convirtió hace diez años en el secreto mejor guardado de la música americana. Pasa el tiempo y sigue sin ocupar portadas. Pasa el tiempo y le sigue dando igual. Sigue cantando sobre seguir respirando, pese a todo. Sobre seguir vivo. El disco termina y, al rato, eres capaz de volverte a poner de pie.

  • CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL (BIZNAGA):

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Los miembros de Biznaga darían un brazo por sonar a Television Personalities. Lo han intentado, pero no les sale. Hay algo que corre por sus venas y se lo impide. Están demasiado hartos y les gusta demasiado Guy Debord. En una frase: son demasiado punk para sonar tan pop. Hay varios estribillos que podrían ser perfectos, incluso carne de 40 principales, pero no hay manera. Siempre acaban de mierda hasta el cuello. El primer LP de la banda madrileña se llama Centro Dramático Nacional (Holy Cuervo) y recoge esa angustia. Hablan de hiperrealidad, de Servando Rocha y de Susan Sontag, y quizá pudieran ser la mejor banda pop de la Historia de este país. Pero la cosa está jodida y el cuerpo te pide punk.