Ty Segall en Sala Apolo: El primer día del resto de la Historia

Lo de J.C. Satàn está siendo una guarrada. Llevan un rato tocando y no sé a quién mirar, si al guitarrista bigotudo al que parece que le duele tocar la guitarra y le gustaría rompértela en la cabeza o a la chica a su izquierda, que se arrodilla para sacar de su interior gemidos insoportables y que me recuerda a ese verso de Antigua pero moderna que dice  Te vistes de abuela y bailas psicodelia. ¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que molan. J.C. Satàn le debe cada segundo de su existencia como banda a aquel embrollo de la Velvet llamado European Son. Esto quiere decir que los franceses enlazan canciones de un minuto con pasajes pesados y que por momentos logran que una mezcla entre Queens of The Stone Age y Bratmobile sea posible. Quiere decir, en definitiva, que esa fórmula (sin fórmula) que Thee Oh Sees están llevando al Olimpo tiene eco y recorrido.

J.C. Satàn se despiden anunciando que vamos a flipar con Ty Segall. A los pocos minutos aparecen el propio Segall, Mikal Cronin, Charlie Moothart y Emily Rose Epstein y ajustan sus instrumentos y micrófonos sin técnicos, y pienso que es lo más indie que he visto en mucho tiempo. Desaparecen y un vaquero que me recuerda a Frankie Begbie pero dice llamarse Jimmy Longhorn entra en escena. Habla mucho y presenta a la Manipulator Band. Vuelven a aparecer Segall, Cronin, Moothart y Epstein, todos con una mancha violeta en el ojo. Begbie-Longhorn le saca un soniquete al teclado y prende la llama. Suena Manipulator. Manipulator es la canción perfecta para empezar un concierto. Rompe el hielo, es pegadiza, te abre los ojos e insinúa más de lo que enseña. Enseña una melodía juguetona pero insinúa una fuerza mastodóntica. Y claro, esa fuerza mastodóntica explota. Toda la Apolo se sabe ese punteo de bajo. Cronin enreda su melena entre las cuerdas, Epstein mantiene la compostura y Moothart sonríe. La voz de Segall no está del todo ajustada, pero grazna It´s over, it´s over, Oh, old friend, it´s over y empiezan a volar personas y vasos de plástico que dejan a su paso estelas de cerveza.

El rubio de California controla el tempo del concierto y sabe que es hora de un valle. Encara Tall man skinny lady con esa voz de perturbada que sonaba en la banda de instituto de la niña del exorcista. A mi lado hay una chica que se mete a Whatsapp y abre un grupo llamado PM=Pringadas máximas. La chica no tiene cara de pringada, pero escribe: mañana os cuento y yo pienso que quizá la procesión vaya por dentro. Segall ha frenado, pero mantiene la intensidad. A través de su guitarra dice que esto es lo que él entiende como un respiro.

Entonces Epstein da una señal y Cronin le sigue y Moothart maldice por lo bajo. Maldice porque sabe que de haber nacido 40 años antes sería guitarrista de Black Sabbath. El caso es que Feel está tomando forma. La que para muchos es la mejor canción del californiano emerge con fuerza y coloniza cada palmo de la sala. Llega el estribillo y Segall grita enajenado, como diciendo que nos dejemos los grupos de whatsapp y que sintamos algo de verdad. Me vuelvo a fijar en la mancha violeta que decora su ojo derecho y caigo en la cuenta de que nunca he visto a un músico con tanta personalidad. Nunca he visto a nadie con una mancha violeta pintada en el ojo sin pensar que no estaba imitando a Bowie.

Moothart sigue maldiciendo y se saca de la manga un blues. Sus ojos se cruzan con los de Segall y este levanta las cejas. Entonces suena otra bomba, llamada Thank God for sinners. Las personas y los vasos de plástico que dejan estelas de cerveza a su paso siguen copando el cielo. Segall pasa de modales y se lanza sobre nosotros. Entonces pienso en que estoy viendo algo parecido a lo que siempre pensé que sería un concierto de los Stooges. Se despiden, pero imploramos. Segall sale dispuesto a reventarnos y encadena You´re the doctor, I wear black y Girlfriend. Y nadie rechista.

Al salir recuerdo esa frase de Simon Reynolds que dice que el rock ha cambiado su mirada del futuro al pasado. Reynolds es muy brillante, pero no sé si ha visto esto. Puede que tenga razón. O puede Ty Segall sea el primer día del resto de la Historia del rock.

Santini Rose