Sunbathing Animal (Parquet Courts): arderás, pero no será igual

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Tom Verlaine y Richard Lloyd en 2014. Imagina. Tom Verlaine y Richard Lloyd en 2014, pero justo después de haber grabado Adventure. La imagen es potente. Babeas. Te frotas las manos. Sin embargo, la imagen solo aguanta 16 segundos en tu cabeza porque Andrew Savage menciona algo sobre cuerpos hechos de babosas e intestinos. Lo has oído pero sigues fantaseando. Esas guitarras siguen recordándote a Television. Savage te agarra del cuello y grita: CUERPOS HECHOS DE BABOSAS E INTESTINOS. Entonces entiendes que es una gilipollez pensar en Tom Verlaine y Richard Lloyd en 2014 pero justo después de haber grabado Adventure. Te sientes estúpido, y si no te pegas un cabezazo contra la pared es porque lo que sale del altavoz está alterando el curso de la sangre que recorre tu cuerpo.

Parquet Courts están tirando del hilo. Sunbathing Animal, su tercer disco (What´s your Rapture?), recoge las cenizas que provocó Light Up Gold (2012, What´s your Rapture?) y junta troncos para otra hoguera. La misma rabia, la misma distorsión, los mismos estribillos infalibles, la misma pegada, pero más profundidad. Hasta la tercera canción te alegras de que Parquet Courts no sean otra banda-de-un-solo-disco, de que no hayan perdido la esencia una vez que han visto sus caras en revistas. La tercera canción provoca que arquees la ceja. Se llama Dear Ramona y es la primera sorpresa de Sunbathing Animal. ¿Parquet Courts bajando el pistón? ¿Un medio tiempo? Sí y sí. Dear Ramona recuerda a aquellas canciones de Pavement que anunciaban, desde una calma tensa, que algo iba a pasar. Andrew Savage deja de mirarse las zapatillas y se asoma a la ventana. Afuera hace calor. El bochorno es insoportable. Otra tarde más aquí, parece pensar. Así que dibuja una melodía melancólica. Canta:

An air of self delusion that no two arms could ever contain
This lady is a hypnosis poet and when she speaks her words weep like rain
She tiptoes through the side streets in the morning and wears dark sunshades at night
However she might be spending her time I don’t know you’d have to ask her neighbors

La escena es perfecta para que  Andrew Savage suelte algún alarido y Austin Brown descargue alguna tonelada de vatios en tus tímpanos y Max Savage rompa algo con sus baquetas. Pero no. La canción no explota. Y eso, que debería ser una mala noticia porque hablamos de Parquet Courts, se convierte en lo mejor del disco hasta ahora.  Las guitarras se deslizan con suavidad y Savage sigue paseando bajo el sol. Luego escuchas la introducción de un minuto de She´s Rolling y tratas de entender qué pasa aquí. Parquet Courts haciendo una canción de más de seis minutos. Y, de nuevo, el resultado es positivo. She´s Rolling podría ser el epílogo de cualquier disco de The Drones. Una definición de Post-punk más precisa que 553 páginas de Simon Reynolds. Las guitarras de Savage y Brown se enmarañan en círculos concéntricos más propios del Washington de finales de los 80 que de la Nueva York heredera del CBGB de la que Parquet Courts son bandera. Alucinas. Recuerdas lo de Tom Verlaine y Richard Lloyd y, cuando empiezas a compadecerte de ti mismo, comienza Instant Disassembly.

Austin Brown (cantante y guitarrista), Max Savage (batería), Sean Yeaton (bajista) y Andrew Savage (cantante y guitarrista)/ FOTO: www.escenaindie.com

Austin Brown (cantante y guitarrista), Max Savage (batería), Sean Yeaton (bajista) y Andrew Savage (cantante y guitarrista)/ FOTO: http://www.escenaindie.com

Instant Disassembly es la canción que representa de forma más clara qué es Sunbathing Animal. Casi al final, Savage repite: I can´t breath I can´t breath/ It´s hard to inhale, una frase que podría ser estribillo de cualquiera de esas 15 bombas que forman Light Up Gold. Sin embargo, Savage canta con un deje cansino, casi agotado. En ese deje está el secreto. La manera en que Savage arrastra las palabras derrocha una sinceridad aplastante. Porque no eres el mismo que hace dos años, porque tienes más agujeros. Porque habrá fuego, pero no será igual. La melodía de la guitarra y los coros hace el resto. Esa melodía recuerda lo que nos enseñó The Velvet Underground:  sé melancólico si quieres, pero no te recrees en la mierda.

Y ahora estás confuso. Cuando pulsaste el play esperabas guitarras trasnochadas y una voz desesperada. Aunque ese sonido neoyorkino sigue presente en Sunbathing Animal, queda algo deslucido por este nuevo prisma que Parquet Courts ofrecen. O eso crees hasta que escuchas ese canto contra el aburrimiento y la rutina –Always back in town/Always at your down/Always marking days/Off the calender/Always my last night/Always saying goodbye- llamado Always back in town o Duckin & Dodgin, donde Savage se da cuenta de que la rabia jamás abandonará su cuerpo. Su propuesta podrá ganar en complejidad y preciosismo, pero Savage siempre será el tipo que dejó los estetas Fergus & Geronimo para ladrar sin correa.

El disco termina y te acuerdas de The Strokes. De aquella pregunta que una vez te hizo un colega, casi angustiado: ¿A qué nos agarramos desde que los Strokes han dejado de ser los Strokes? Sigo sin saberlo, pero Parquet Courts siguen sin fallar. Solo son tres discos, pero la evolución que muestran en cada uno con respecto al anterior indica que podríamos estar ante una de las bandas de la década, si es que no lo son ya. Quizá  Light Up Gold sea más redondo y un candidato más firme a álbum generacional, pero Sunbathing Animal dice más -y mejor- de Parquet Courts como músicos. El disco ha terminado. Ya te has olvidado de lo idiota que era pensar en Verlaine y Lloyd, pero te das cuenta de que Sunbathing Animal suena actual sin utilizar otra cosa que no responda a los nombres de voz, guitarra, bajo y batería. Entonces sales a la calle y te ríes en la cara del primero que te dice que el rock está muerto.

Santini Rose