Resituación (Nacho Vegas): Un disco para este 2014

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En la portada, una foto que parece sacada de cualquier álbum familiar del siglo XIX. En letras blancas, NACHO VEGAS. En letras rojas, RESITUACIÓN. Rompes el plástico. Sacas el disco y pulsas el play. Has leído algo sobre lo que vas a escuchar. Nacho Vegas se pasa a la canción protesta, Nacho Vegas se sube al carro de la canción protesta, Nacho Vegas cambia para vender más, Nacho Vegas escribe un disco lleno de tópicos, Nacho Vegas escribe con brocha gorda. Nacho Vegas ha escrito un disco muy necesario. 10 segundos después, miras de nuevo la portada para asegurarte de que estás escuchando el último disco del asturiano y no el primero. Suena Indefensos y el espíritu de Ennio Morricone llama a la puerta de tu habitación.

Hace 13 años, Nacho Vegas abrió su debut en solitario, Actos inexplicables, con una canción instrumental. Aquella canción suponía romper con el mundo del que provenía. Aquella canción era el borrón, la introducción a la guerra al pudor que desde entonces mantiene y la confirmación de que le importaban una mierda los comentarios del tipo “¿Has visto al guitarrista de Manta Ray? Ahora canta canciones con la acústica y nombra a San Pedro”. Luego vendrían las historias fatalistas, las églogas, el personaje, la leyenda, el circo y la heroína. Pero todo comenzó con aquella canción instrumental. La ruptura que  propone Indefensos no es tan radical, pero abre la puerta a una nueva dimensión. En palabras de Josu Lapresa: “Nacho Vegas abrió las ventanas para que entrara el aire, pero el aire trajo crisis social y ruina política, y cambió su carrera”.

Que Vegas escriba abiertamente sobre la crisis, los desahucios, la policía y los movimientos sociales se ha percibido como un cambio en su actitud. También  se ha señalado que este cambio ya se presumía tras Cómo hacer crac, el EP que publicó en 2011. Sin embargo, el asturiano siempre ha tenido ese compromiso con la realidad social. Ahí están Por culpa de la humedad, Canción de IsabelGang-Bang, Nuevos planes, idénticas estrategias o Canción de palacio #7Esta situación permite extraer dos conclusiones:

1) Para hablar de una realidad social no hace falta decir que los políticos son unos ladrones o  que me cago en el Parlamento. En las canciones citadas  no se habla directamente de malos tratos o de neoliberalismo, se habla de cómo -y aquí es donde cobran vida- los malos tratos o el neoliberalismo afectan a las personas, muchas veces sin ser citados.

2) Basta ya de hablar de canción política. Es igual de política Pour it up  que Os engañan.  TODAS las canciones son políticas porque TODO lo que hace el ser humano, como ser social, es político. Si acaso, hablemos de canción protesta o, como decía Dylan antes de anunciar bancos, música matemática.

César Verdú y Luca Petricca (responsables de masterizar el disco) charlan con Nacho Vegas

César Verdú y Luca Petricca (responsables de masterizar el disco) charlan con Nacho Vegas

Diego A. Manrique comentaba que a esta nueva ola de canciones protesta le falta un himno. Nacho Vegas ha escrito ese himno. Ese himno tiene 11 canciones y es el tercer trabajo que el asturiano publica con su propio sello, Marxophone. Paco Loco está tras el cristal y La Trama Asturiana  -con la única ausencia de Xel Pereda, remplazado de forma brillante por Joseba Irazoki- enciende el fuego. El fuego que prende La Trama Asturiana escupe rabia, indignación y esperanza. La esperanza se percibe en unas melodías cada vez más folk(lóricas) -Vegas parece dejar de lado su vena más ruidista– y en la aportación del Coro de Ladinamo y el Patio Maravillas. Donde los coros venían a aportar melancolía –Lo que comen las brujas– aportan ahora aliento, aires de lucha comunitaria que suponen la perfecta aplicación práctica de ese Nos quieren en soledad, nos tendrán en común, verso que Vegas adoptó de un manifiesto del Patio Maravillas. Los ejemplos más evidentes de esa atmósfera se respiran en Polvorado -ojo a ese Y hay fantasmas recorriendo Europa entera / Van desde Berlín a Pola Lena porque Karl Marx no lo hubiera escrito mejor- y en Runrún. Runrún es la mejor canción que ha escrito Vegas en mucho tiempo y el himno que reclamaba Manrique. Himno por todo: por la melodía, por los arreglos de cuerda, por el coro y por una letra que te golpea para luego obligarte a que te levantes. Por las contundentes imágenes, por la inteligencia de su pluma, porque insta a la acción y no se queda en la demagogia gratuita y por una estrofa en especial:

Vienen de frente gigantes de azul

Con las bocas llenas de su democracia

Pero el miedo ha dejado de ser la actitud

Suena en cada cabeza un hermoso runrún:

Nos quieren en soledad, nos tendrán en común

La luz que proyecta Vegas no es la luz que predica Rajoy. La luz que proyecta Vegas no procede de un optimismo vacuo, solo dice que si luchamos desde abajo podremos conseguir algo, aquel La revolución empieza en ti mismo de Lennon.  Esa luz es el nexo que une las canciones, da igual que hable de los ciudadanos  aletargados en Actores poco memorables, de Lorena Álvarez y su Que la detengan en Rapaza de San Antolín, de la actitud de su generación en Un día usted morirá, de la caspa que asola este país en Libertariana song o de la oscuridad de Gijón en Ciudad Vampirainspirada en el Devil Town de Daniel Johnston y que incluye una adaptación al euskera de Maite Arroitajauregui, de Mursego. Esta última canción es el ejemplo perfecto de cómo se puede hablar de la realidad social sin nombrarla. En un brote de rabia, Vegas canta que saldrá a matar vampiros para que le devuelvan su ciudad. Y sabemos que esos vampiros han conseguido que todas las calles céntricas de todas las ciudades sean idénticas, sabemos que esos vampiros despiden a miles de trabajadores mientras se enriquecen o dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Lo sabemos, pero Vegas no lo dice. Y eso se llama clase.

Vegas en el homenaje que rindió a Mike Leigh, donde tomaron forma varias canciones de Resituación.

Vegas en el homenaje que rindió a Mike Leigh, donde tomaron forma varias canciones de Resituación.

Y luego está Adolfo Suicidela canción que más se diferencia del resto, aunque mantiene esa luz antes referida. Adolfo Suicide es Nacho Vegas diciéndole a su amigo Adolfo P. Suárez que aguante, que viva, que deje de intentar de suicidarse. Sí, has leído bien. Nacho Vegas ha escrito la canción más vitalista de los últimos cinco siglos. Resituación termina con La vida manca, una forma perfecta de cerrar el círculo. La vida manca solo podía ser la última canción de Resituación del mismo modo que El manifiesto desastre solo podía terminar con Morir o matar. Hubiera sido imposible seguir con un disco después de canciones tan contundentes. La vida manca –única canción que supera los cinco minutos- retoma la estructura narrativa que ha hecho del asturiano el mejor escritor de canciones de este país en muchas décadas. Una historia que resume un disco y un momento vital. Vegas deja claro que su música ha cambiado porque su vida ha cambiado, recorre otra ciudad devastada con versos de este calibre:

Y al tercer cabezazo ya sentí brotar la sangre de mi nariz

Chillé mirando hacia las nubes, no creeréis lo que vi

Una valla enorme y en ella la cara sonriente del desgraciao

Que permitió que echaran de su casa a Conchita y a Ladislao 

Y a otros cincuenta vecinos

Y así me puse a trepar, logré llegar hasta él y le arranqué de cuajo la nariz

Volví a mirar el cartel, vi que rezaba “Ilusión”

Pero allí lo ilusionante fue que no tenía bastante 

Y le arranqué aquella sonrisa también

Dije: ¿Inspira esto ilusión? Porque a mí me inspira muerte

Habla de la necesidad de romper con un mundo vetusto cuando se encuentra el cadáver de Miguel Bosé y no pierde la ocasión de reírse de sí mismo:

Cogeremos otro cuarto más

¿No ves que me pongo bien

Y me olvido de la muerte?

Vegas utiliza esa combinación de melodías plagadas de acordes mayores mezcladas con letras oscuras -fórmula usada habitualmente en la música folkórica- para darle un giro a su música. Quizá Resituación no sea el disco más redondo del asturiano, pero se trata de un disco coherente y fresco. Y eso es mucho decir cuando hablamos de un autor de esta categoría. Canciones más directas, arreglos preciosistas y esa idea de la música como vehículo para transmitir ideas sobrevolando cada acorde. Si sumamos unas letras brillantes en inteligencia e ironía, encontramos una obra de folk-rock que juega en la liga de Dylan, Seeger o Billy Bragg. Escribir este disco en este  momento sitúa a Nacho Vegas como el gran trovador de nuestro tiempo.

Santini Rose