Ilustres Ignorantes en El Batel: será mejor que riamos

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El chaval con americana azul y peinado de Gareth Bale está explicando su último gol. La señora con abrigo de visón busca  algo mientras su marido señala dos butacas vacías. Sergio dice que le sorprende lo heterogéneo del público de este tipo de espectáculos mientras en un corrillo de azafatas alguien dice que no sabe quiénes son Ilustres Ignorantes. Me viene a la cabeza una noticia que apareció la semana pasada en el diario La Verdad. La noticia decía: “Xuso Jones, el murciano favorito para irse de cañas. El cantante desbanca del primer puesto al jefe del Ejecutivo regional, Ramón Luis Valcárcel. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, es el preferido por los murcianos para tomar unas cervezas”.

Aparece Javier Coronas y dice que no entiende cómo Ilustres Ignorantes lleva seis temporadas en Canal + y que el guión de hoy lo ha escrito Bertín Osborne. Coronas tira del hilo y llega a Arévalo. Consciente de que el medidor de caspa puede explotar, Coronas presenta a Pepe Colubi, eterno suplente de Nacho Abad. Colubi habla de jugadores de balonmano  masturbándose antes de la final de la Liga ASOBAL. Coronas presenta al invitado de hoy, Ignatius Farray. Un tipo muy vinculado a Murcia: su madre es africana, su padre gallego y él nació en Tenerife.  Ignatius saluda y pregunta por el submarino. Coronas presenta a Javier Cansado y seguimos aplaudiendo.

El espectáculo, inmerso en el Ilustres Ignorantes World Tour, sigue la misma estructura que el programa de Canal +: Coronas lleva las riendas, plantea temas y los invitados responden. Una dinámica perfecta cuando Coronas se rodea de cuatro tipos que encarnan diferentes tipos de humor de forma tan brillante: surrealista e ingenioso –Cansado- surrealista hasta el abismo –Ignatius Farray- y humor escatológico, -Colubi-. Cada palabra que dicen desprende un halo de inteligencia. Representan tres vías diferentes de provocar risas, pero esa intención les une. Esa intención no dice necesariamente que lo suyo es humor inteligente –a simple vista no hay nada más lejano-, esa intención dice que quizá estén hablando de lo mismo que Bertín Osborne y Arévalo, pero hay un trasfondo fresco.

Coronas pregunta y ellos responden. Coronas pregunta y ellos responden. Coronas pregunta y ellos responden. Creo que debería resultar rutinario y aburrido, pero no.  Cansado dice que solo le pide a una mujer que no se caiga al andar, que le gustaría ser una mantis religiosa hembra para comerse al macho mientras follan y que su personaje histórico favorito es John Hewlett, porque puso la arroba en el teclado del ordenador y sorprendió a todo el mundo con el ctrl + alt + supr. Dice que si fuera Dios haría la Tierra plana e iría a casa de Galileo a preguntarle que de qué mierda hablaba.

Ignatius necesita entrar en calor. Actúa como una negra que no soltará nada de góspel a no ser que encuentre inspiración. Dice que Bowie no es camaleónico, sino maricón. Dice que lo primero en lo que se fija de una mujer es si tiene semen en la cara o aún no. Dice que Pau Donés es más coherente que Hitler porque lleva cagándose en la dignidad humana desde que nació y que le gustaría que en su funeral hubiera una controversia sobre lo oportuno de su muerte y que Juan Echanove señalara su féretro diciendo: me alegro de que estés muerto. Hay momentos en los que Ignatius parece tocado por algún espíritu y encadenas frases que te dejan boquiabierto. Hay momentos en los que los otros tres miran a Ignatius con expectación, porque no tienen ni idea de qué va a pasar. Ignatius crea una escena de película y Coronas entiende que no puede reconducir el programa porque el tinerfeño ha encontrado algo.

Colubi dispara más rápido que ninguno. Sus personajes históricos favoritos son Bob Esponja y Milli Vanilli. Si fuera Dios inventaría el semen naranja, -“mucho más práctico”- y le gustaría que sus cenizas acabaran vomitadas por Arévalo en el Staples Center.

Otra vez Arévalo. Cada vez que alguien pronuncia el nombre de un personaje así, hay un quejido en El Batel. Llevo un rato observando y llego a la conclusión de que el quejido no es humano. El quejido proviene de las entrañas de un edificio que predica un vanguardismo ficticio. Muchos metros cuadrados que son un puñetazo de realidad. Un auditorio público que habla de despilfarro y de arquitectos que olvidaron la palabra funcionalidad cuando se pusieron corbata. El quejido de una programación que pretende ser clásica y se queda en casposa. En los tubos lumínicos de la pared veo los mismos euros que se necesitan para que el servicio de Urgencias del Rosell sea viable y no se cierre.

En tono monárquico, Coronas dice que lo siente y que promete que no volverá a pasar. Saludan y escuchamos a Miguel Costas cantando Bailaré sobre tu tumba. Desaparecen. Salimos. En mi cabeza siguen sonando los versos Te clavaré mi guitarra / Te aplastaré con mi piano / Te degollaré con mis platillos / Te trepanaré con mi órgano Hammond. Me acuerdo de una frase de Cansado: “hubo una herejía llamada Adopcionismo, y quemaban a gente por creer que sí, que Jesús era hijo de Dios, pero hijo adoptado. Y quemaban a gente por eso”.

Sí, será mejor que riamos.

Santini Rose