Blues for the red sun (Kyuss): perdidos en el desierto

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En sus viajes por el infierno americano Hunter S. Thompson escuchaba a Jefferson Airplane. Si hubiera viajado a Las Vegas 20 años más tarde, la banda sonora  hubiera sido otra. En ese maletín mágico no hubiera faltado un disco de una banda que creó algo llamado Stoner metal. Algo que, en su máxima expresión, te llena de arena. Arena de un desierto. Originalmente Palm Desert, en California, donde varias bandas se juntaban a finales de los 80 a tocar jams en llanuras alejadas de la civilización. Pero, en el fondo, de cualquier territorio desértico del mundo. El stoner recoge el testigo de esa mezcla de blues pesadísimo con hard rock que Clapton inyectó en Cream y que luego desarrollarían Led Zeppelin, Jimi Hendrix Experience o Black Sabbath. Además incorpora el espíritu nihilista de los 90 por un camino diferente a lo que se conoció como grungeA esto se le suma la influencia del trash-metal y el groove-metal, aquí con desarrollos instrumentales más machacones. Pero basta de etiquetas. Prometo no mencionar ni una en lo que queda de texto. Si hay un personaje que recoge el espíritu del Stoner es H. S. Thompson. Como él, este subgénero cantaba las contradicciones de un país que predicaba la libertad en el mundo pero que tenía una valla blanca alrededor de su jardín. No olvidemos que stoner significa en inglés fumador de marihuana. Mezclar una tradición musical que habla del alma, nihilismo y marihuana en el desierto. Esos son los ingredientes. Si les sumamos el talento de músicos como los que formaban Kyuss salen discos tan celestiales como Blues for the red sun.

Estamos en 1992, quizá el único año, junto a 1991, que pueda competir con los últimos sesentas en cuanto a la calidad de discos publicados. Es el año del debut, homónimo, de Rage Against the Machine, de Dirty (Sonic Youth), Dirt (Alice in Chains),  de Automatic for the people (REM) o de Henry´s dream (Nick Cave & The Bad Seeds). También es el año en el que Kyuss iba a publicar su segundo álbum. Considerado por algunos el tercero, ya que en 1990 la banda formada por John García, Josh Homme, Chris Cockrell y Brant Bjork grabó un disco llamado Sons of Kyusscomo entonces se llamaba el grupo. Un año más tarde, Brant Bjork deja el bajo y ese kamikaze llamado Nick Oliveri entra en Kyuss. Aquí empieza la leyenda. En 1991 ve la luz Wretch, un disco crudo -quizá demasiado- que bebe de esas jams en medio de ninguna parte. Kyuss eran un terremoto en directo pero no conseguían plasmar esa plasticidad en el estudio. Hasta que Chris Goss les vio en concierto.

Goss era cantante y guitarrista en Masters of Reality, otra banda que emergió en esta escena. Se enamoró de Kyuss y se mostró dispuesto a producir su próximo disco. El resto es historia, muchos consideran que el gran salto que dio la banda de Homme y García se debe al trabajo de Goss tras el cristal. El Stoner le debe media vida a este tipo. Diez años más tarde produjo la otra obra suprema del género, Songs for the deaf, de Queens of the Stone Age. El disco se tituló Blues for the red sun en homenaje a Carl Sagan. El capítulo cinco de su obra Cosmos llevaba por nombre Blues for a red planet. Y no es un homenaje baladí, el disco transmite la sensación de una soledad absoluta. El hombre se enfrenta al hombre y se vuelve loco. Ningún desierto más impasible que el planeta rojo.

Kyuss intentó respetar el ambiente de esas jams desérticas con varios cortes de menos de dos minutos que transmiten espontaneidad. Blues for the red sun comienza con Thumb. Podríamos decir que es una bomba y que es buenísima, pero esos calificativos no la diferencian del resto del disco. Una guitarra se abre paso entre las tinieblas y poco a poco empieza a ganar consistencia. Entra la batería y prende fuego al ambiente. Luego entra John García y se pone al frente del barco. Cuando Homme ya nos ha dejado por los suelos con su machacona guitarra, se pone a desarrollar una frase. Y entonces nos lleva al desierto. Thumb termina y uno podría pensar que ya puede respirar. Pero nada más lejos de la realidad. Aparece Green machine. Probablemente la canción más representativa de Kyuss. Recoge todo lo glorioso que fue la banda. Se tiende a pensar que las bandas que proponen una estética sonora tan abrumadora  descuidan sus letras. Ninguno de los componentes de la banda americana ganará un Nobel, pero lo que escribe Brant Bjork en Green machine golpea:

I’ve got a war inside my head 

It’s got to set your soul free 

I’ve got a wheel inside my head 

A wheel of understanding I’m a loadin’, loadin’ my war machine 

I’m contributing to the system, the break down scheme

(Tengo una gerra dentro de mi cabeza

Que vaa a estructurar tu alma libremente

Tengo una rueda dentro de mi cabeza

Una rueda de conocimiento

Estoy cargando mi máquina de guerra

Estoy contribuyendo al sistema, el esquema de ruptura)

Pocos cantantes mejores que García para este tipo de letras. No tiene una gran voz, pero su garganta suena excitada, nerviosa. Una voz árida. Luego, cuando Homme vuelve a dar una lección de estilo a la guitarra, él se dedica a soltar estertores. Si Kyuss hubiera tenido otro cantante podrían haber sido los nuevos Led Zeppelin, pero ese no era su camino. La voz de García se antoja tan vital como la guitarra del pelirrojo para la leyenda de la banda de California. Otro momento especialmente significativo en cuanto a las letras es 50 Million year trip (Downside up)otra letra del batería Brant Bjork que dice:

I am drinkin’, I am rollin’ (you can’t stop me) 

I am hidin’, I am runnin’ (you can’t stop me)  But I’ll never forget you anyway

(Estoy bebiendo, estoy rodando (no puedes pararme)

Estoy escondiéndome, estoy corriendo (no puedes pararme)

Pero, de todos modos, nunca te olvidaré)

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: John García (cantante), Brant Bjork (batería), Nick Oliveri (bajista) y Josh Homme (guitarrista)

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: John García (cantante), Brant Bjork (batería), Nick Oliveri (bajista) y Josh Homme (guitarrista)

Lo fácil hubiera sido no hablar de amor en ningún momento. Somos chicos malos y nos vamos al desierto a tocar y nos drogamos y llevamos el pelo largo y olemos mal. Pero jamás olvidarán su corazón astillado. Homme vuelve demostrar su maestría y Bjork y Oliveri  su rabia. Quizá la canción que mejor demuestre la versatilidad de Kyuss sea Thong songComienza con los patrones que estaban utilizando en Seattle. García dice no necesitar sesiones de espiritismo, no leer las líneas grises y odiar las canciones lentas. Entonces dice que nada le importa y Homme deja a un lado esos punteos de Kurt Cobain y vuelve a ser él mismo con un martillo de cuerdas. Blues for the red sun también destaca por canciones instrumentales, base de lo que hoy hace gente como Mogwai. Desarrollos eternos que recrean ambientes lejanos, pero que todos llevamos dentro. La guitarra de Homme se estaba erigiendo como una de las dos o tres mejores de su generación. Estas canciones, como Molten universe o Apothecaries´ weightestán dispuestas entre grandes aullidos de García como Freedom runEsto provoca una mezcla de sensaciones que sobrecogen. Esto es arte. La marihuana aparece a lo largo de todo el disco, pero sobresale en letras como la de Allen´s Wrench escrita por Bjork y Homme:

Your subdivision has been plastic emotion. It’s all you get Allen’s wrench

It’s all you get Always there (Man, you better than ever)

Just a like the tension, magic mother potion

Breathe up, man, Allen’s wrench

Break soon, take, try Allen’s wrench

(Tu subdivisión ha sido la emoción plástica

Es todo lo que obtienes

La llave de Allen

Es todo lo que obtienes

Siempre, tío, (tío, mejor que nunca)

Como la tensión, la poción mágica de mamá

Respira, tío, la llave de Allen

Respira pronto, toma, inténtalo con la llave de  Allen)

La oscura suavidad de García en Writhe o el aire fronterizo de Capsized dejan claro que todo es intencionado. Aquí todo tiene un por qué. Si suena árido es porque quiere. Cada canción tiene algo que la hace básica en el total del disco. Es recomendable escuchar Blues for the red sun seguido. Es un álbum con grandes canciones en el que el todo es mucho más que la suma de las partes. Un disco fundamental para entender los caminos del rock duro de nuestro tiempo. En la biografía de Kyuss en Spotify pone que son el correspondiente a The Velvet underground en el metal. Se refería -imagino- a esa leyenda que dice que todo el que escuchó el disco The Velvet Underground & Nico tiene hoy una banda. Kyuss también empuja a eso. Dos años más tarde publicaron su otra obra maestra, Welcome to sky valleyya sin Oliveri, sustituido por Scott Reeder. Un año más tarde crearon …And the circus leaves town -claramente premonitorio- y se disolvieron. En 2010 volvieron como Kyuss lives! con todos sus integrantes excepto Homme, convertido en Dios gracias a Queens of the Stone Age. El pelirrojo pidió que no usaran ese nombre y se dice que preparan disco con el nombre de Vista Chino. Se dice. No es seguro. Lo que sí sabemos es que en 1992  agitaron el mundo del rock con un disco que escapa de cualquier época.