Ok Computer (Radiohead): una obra para una época

aok-computer-albumLa mayoría de música que escucho me hace pensar que está bien vivir hoy. Está bien. Pero sería fantástico haber vivido los 60 y los 70. Haber disfrutado de la explosión de bandas inglesas que conquistaron EEUU en directo, haber sido testigo de los abucheos a Dylan en Newport y del ardiente ataque de ira de Hendrix en Monterrey. Escuchar Exile on Main St. sabiendo que en ese mismo momento los Stones estaban huyendo de alguna redada, u  observar cómo The Beatles volvían de India echando humo y grababan el álbum blanco. Solo hay una banda que no me hace fantasear con esta idea. Radiohead. La banda de Oxford me transmite la sensación de que nuestra época es tan buena -o tan mala- como cualquier otra. No es cierto que cualquier tiempo pasado fuera mejor. Decir esto equivale a afirmar que Radiohead no tiene nada que envidiarle a ninguna figura de los 60 o 70. Nada. Desde que debutaran en 1993 con Pablo Honey, su trayectoria es la de un grupo que siempre ha ido dos pasos por delante del resto. Constantemente intentan innovar. Su resultado no ha sido siempre el mejor, pero hay que reconocer la honestidad de cinco músicos que no quedaron satisfechos al encontrar la gallina de los huevos de oro.

La gallina de los huevos de oro la encontraron con su segundo disco, The Bends (1995). Demostraron que no eran una banda para un día y que iban a sobrevivir a Creep. Tres años después de The Bends, los componentes de Radiohead estaban hartos. Hartos de una gira interminable y hartos de una discográfica, Parlophone,  que les exigía unos plazos demasiado rígidos para publicar discos. Así que decidieron irse a Canned Applause, un estudio a las afueras de Oxford donde no había baño ni posibilidad de cocinar. Abandonaron este estudio al poco tiempo, y se instalaron, en septiembre de 1996, en la Corte de Santa Catalina, una mansión histórica propiedad de Jane Seymour. Como hicieran The Rolling Stones en Nellcote 34 años antes, Radiohead grabó su disco mejor disco separado de la ciudad. Ok Computer se publicó en julio de 1997. Inmediatamente, las revistas especializadas se apresuraron a escribir listas de los mejores álbumes de la historia para situar Ok Computer entre ellos. Inglaterra estaba orgullosa de su mejor banda desde los fab four. 

La música. Ok computer es el mejor disco de los noventa porque es el que mejor retrata la década. A diferencia del britpop y del grunge -a los que ya superaron en sus primeras dos obras- Radiohead entendió la forma de bisagra que dibujaban los últimos años del siglo XX. Radiohead entendió que algo estaba cambiando y nada iba a ser como antes. Lo captaron, lo vieron presente en el aire que respiraban. El disco es el más sublime canto de desesperación de lo que se conoció como Generación X.  La banda sonora perfecta para los libros de Easton Ellis o Palahniuk. Como estos autores, las letras de Thom Yorke parten de un costumbrismo posmoderno para atacar sin piedad a la moral autocomplaciente, vacía, consumista e imperialista del capitallismo. Digamos que Ok Computer es Public Enemy y Rage Against the machine sin su -a veces demasiado obvia- demagogia.

Thom Yorke (cantante y guitarrista) , Phil Selway (batería), Colin Greenwood (bajista), Jonny Greenwood (guitarrista) y Ed O´Brien (guitarrista)

Thom Yorke (cantante y guitarrista) , Phil Selway (batería), Colin Greenwood (bajista), Jonny Greenwood (guitarrista) y Ed O´Brien (guitarrista)

Ok Computer es en forma y fondo una crítica desesperanzada. Pero quizá sea Paranoid android la canción que mejor recoge este espíritu. En su letra, Yorke trata el caos que le transmitió una noche en Los Ángeles, donde varios yuppies se le acercaron como sabandijas a chupar su éxito. Yorke quedó marcado por la violencia con la que reaccionó una mujer cuando derramaron el contenido de una copa sobre su vestido. Este desorden se percibe en cada palabra:

When I am king you will be first against the wall

With your opinion which is of no consequence at all

What’s that? What’s that?

Ambition makes you look pretty ugly

Kicking, squealing, Gucci little piggy

(Cuando sea rey tú serás el primero contra la pared

Con tu opinión que no tiene consecuencias

¿Qué es eso? ¿Qué es eso?

La ambición te hace bastante fea

pateando, chillando, pequeño cerdo de Gucci)

Esta ira contra la superficialidad moral de unos individuos que creen ser superiores por ser millonarios antes de los 30 años es la misma reacción que provoca el retrato de uno de estos individuos, Patrick Bateman, que Bret Easton Ellis hace en American Psycho. Pero sin esta letra, Paranoid android seguiría siendo una obra de arte. La mezcla de momentos acústicos, peligrosamente suaves, y electricidad desbocada crean un mapa bipolar, como este mundo en el que la alegría por vivir precede o antecede a la idea de una vida absurda. En una ocasión comentaba con un amigo que Jonny Greenwood es el único componente de Radiohead que no tiene una carrera universitaria. Él me contestó que lo que hace en Radiohead podría convalidarse por cualquier carrera del mundo. Tenía razón. La atmósfera perturbadora de Paranoid android es solo una prueba de muchas.  Ante esta realidad, la única solución que Yorke encuentra es escapar. A otro planeta si hace falta. Así nace el ambiente de Subterranean homesick aliencon un homenaje implícito al Subterranean hoomesick blues de Dylan. La canción suena lejana, de otra galaxia. Yorke habla de un personaje que pide a los alienígenas una abducción:

I wish that they’d swoop down

In the country lane late at night when I’m driving 

Take me on board their beautiful ship

Show me the world as I’d love to see it

I’d tell all my friends but they’d never believe me

They’d think that I’d finally lost it completely 

I’d show them the stars and the meaning of life

They’d shut me away

(Ojalá caigan  pronto en picado

Por el sendero del campo a las tantas de la noche mientras conduzco

Súbanme a bordo de su precioso barco

Muéstrenme el mundo como me encantaría verlo

Se lo contaría a mis amigos pero ellos nunca me creerían

Pensarían que finalmente he perdido la cabeza por completo

Les enseñaría las estrellas y el sentido de la vida

Me encerrarían)

Thom Yorke

Thom Yorke

Hay dos canciones que muestran desesperación absoluta, sin un atisbo de esperanza. Exit music (for a film) fue compuesta para los créditos de la película Romeo + Julieta (Luhrmann, 1996). Adapta la tragedia de Shakespeare al cambio de siglo con versos tan potentes como estos:

Pack and get dressed

Before your father hears us

Before… all hell… breaks loose

(Desvístete y vístete

Antes de que tu padre nos escuche

Antes de que el infierno se derrumbe)

La otra es la inquietante No SurprisesYorke insinúa un derrocamiento del gobierno: Bring down the government, they don´t speak for us (Derribemos al gobierno, ellos no hablan para nosotros). Pero la canción es el testamento de un hombre con un trabajo rutinario, una vida sin alarmas y sin sorpresas (no alarms and no surprises), como dice el estribillo. La furia late con más fuerza que nunca en ElectioneeringDe nuevo, Radiohead era más grunge que el grunge. Brillante el entramado de guitarras de Ed O´Brien y Jonny Greenwood. Como decía mi amigo, su aportación a Radiohead vale por miles de titulaciones. Yorke dice que pensó la canción con la imagen de un predicador enloquecido que alecciona a las masas. La letra es puro Chomsky:

Riot shields

Voodoo economics

It’s just business

Cattle prods and the IMF

I trust I can rely on your vote

When I go forwards you go backwards and somewhere we will meet

(Escudos antidisturbios

Economías de vudú

Es solo negocio

Aguijones para el ganado y el FMI

Creo en que puedo confiar en tu voto

Cuando yo voy adelante tu vas hacia atrás y en algún lugar nos encontraremos)

Jonny Greenwood

Jonny Greenwood

Electioneering parece escrita para el mundo de 2013. Aunque pensándolo bien es la historia de siempre. Cambia FMI por otras siglas y tendrás la lucha eterna de los opresores y los oprimidos. Otra canción sublime es Luckyque puede interpretarse como un canto antibelicista, una declaración contra la barbarie de un personaje llamado a filas:

Pull me out of the aircrash

Pull me out of the lake

I’m your superhero

we are standing on the edge

(Sácame del avión estrellado

Sácame del lago

Soy tu superhéroe

Permaneceremos en el borde)

Radiohead creó un disco para una época. Hay elementos tan propios de la mentalidad digital como la recontextualización, el sampleo o la mezcla. El mejor ejemplo es Fitter happier: una descorazonadora secuencia de frases de anuncios que recuerda a los fragmentos de Wikipedia que Houellebecq copia y pega en sus obras. No se podía llegar más lejos. Ellos lo intentaron y escribieron el disco menos humano -para quizá, la época menos humana- de la historia, Kid A (2000). No se podía llegar más lejos tocando una guitarra eléctrica. En esta obra está todo el noise rock de Sonic Youth, la influencia de Talking Heads  -cada vez menos evidente- y de The Pixies, la rabia de Nirvana,  el sabor británico de Oasis y la  influencia vocal de Jeff Buckley. Jonny Greenwood se doctoró con Ok Computer como uno de los mejores guitarristas de su generación. 16 años después de su gestación, el tercer disco de la banda de Oxford supone un testimonio imprescindible, quizá el mejor, para entender al hombre del siglo XXI en todo su esplendor. Para entender toda su desolación, su aislamiento, su alienación y la rabia que late en su interior. Su sensación de no continuidad con respecto a las generaciones anteriores. Esa impresión de no pertenecer a nada encuentra su mayor expresión artística en Ok Computer.