Mosquito (Yeah Yeah Yeahs): cuando el camino es tortuoso

1acfde93Karen O dijo que es la primera vez que no han buscado un gran éxito, una canción instantánea. Y la primera canción de Mosquito es un gran éxito, una canción instantánea. Solo se trata de la primera contradicción en el último disco de Yeah Yeah Yeahs, publicado hoy pero colgado en Internet, vía streaming, desde hace once días. Cosas de esta época de cambios. ¿Qué sentido tiene que hayamos saboreado hasta el hartazgo un disco antes de que sea publicado? Hasta el hartazgo porque Mosquito es un álbum que no aporta nada una vez que se ha escuchado tres o cuatro veces.

El éxito inmediato que abre el disco se llama Sacrilege y sintetiza el momento vital del trío: con una edad media que se acerca más a los 40 que a los 20, parecen buscar algún tipo de madurez en su sonido. Mosquito es el primer capítulo de esa búsqueda. Parece que quisieran llegar a la misma meta que otras veces, pero por caminos distintos.

Eso es Sacrilege. Una canción decente hasta que entran los coros. Entonces se convierte en un himno. Un himno, eso sí, totalmente diferente a los que ya ha facturado Yeah Yeah Yeahs: grandilocuente, casi barroco, todo lo contrario a la urgencia punk que  destilaban canciones como Rich o Cold light . Resulta muy reveladora la actuación de la banda en el show de Letterman, donde una Karen O ataviada con la herencia que Elvis dejó en Las Vegas parece incomoda -aunque satisfecha- por las voces que escoltan a sus chicos. Parece como si mentalmente se fustigara por perder la violencia de sus primeros discos, como si reconociera que no queda nada de aquella pegada, nada de Black tongue. Este camino es, al menos, una muestra de honestidad. Yeah Yeah Yeahs no tratan de vendernos la moto. Y eso vale mucho cuando sus compañeros de generación -especialmente The Strokes, Kings of Leon e Interpol– giran y giran sin encontrar la llama que les hizo grandes, publicando discos que no pasan de  sucedáneos de marca blanca.

Después de su glorioso debut (Fever to fell2003), el trío de Nueva York entregó dos discos (Show your bones, 2006 e It´s blitz!, 2009) que seguían teniendo ese espíritu de garaje aunque jugaran cada vez más con elementos de electrónica. Su trayectoria hasta ese momento era más comparable a Franz Ferdinand que a The Strokes, banda pionera en el revival de las guitarras de comienzos de siglo. Como los escoceses de Alex Kapranos, Yeah Yeah Yeahs publicaron un segundo disco  repleto de lo que podrían ser descartes del debut, y un tercero que bajaba el nivel. Probablemente el nuevo disco de Franz  Ferdinand -que se publicará este año- evoque esa idea de transición que sale a la luz en Mosquito. Después de la bomba atómica -y no cóctel molotov, como antes- que es Sacrilege, Karen O parece dejar claro hacia dónde quieren ir en Subwayuna canción que se acerca a a la PJ Harvey más sugerente. Quizá estas atmósferas y esta Karen O sean la mejor vía que se presenta a Yeah Yeah Yeahs si quieren cambiar su sonido. Pero la banda parece insegura y en la siguiente canción, Mosquitointentan evocar tiempos pretéritos. El resultado es casi sonrojante. Con una letra que roza la estupidez, Karen O se desgañita sobre una melodía que recuerda a los Kaiser Chiefs más innecesarios.

Brian Chase (batería), Karen O (vocalista y pianista) y Nick Zinner (guitarrista y teclista)

Brian Chase (batería), Karen O (vocalista y pianista) y Nick Zinner (guitarrista y teclista)

Area 52 es la única canción que recuerda a los grandes Yeah Yeah Yeahs: dementes, rápidos, gritones y sucios. El disco podría ser bueno con la mezcla del viejo sonido y con los atisbos de una regeneración que muestran Slave o These pathscanciones eficaces. Sin embargo, llega Buried alive y destroza el trabajo hecho. A un comienzo que podría resultar alentador le sigue la aportación gangsta de Dr. Octagon. Karen O parece empeñada en quitarle el trabajo a Rihanna. Totalmente prescindible. Quedan 3 canciones que nos hacen recuperar un ápice de esperanza. Sobre todo Wedding songLos minutos que Karen O y su banda aprovechan para perdonarse a sí mismos por intentar evocar un tiempo pasado, por no aceptar en su fuero interno la necesidad de un cambio. Que un disco que destaca por su irregularidad termine con una canción tan blanca puede interpretarse como un rayo de luz. Como aquel Humbug que permitió a Arctic Monkeys una transformación, Mosquito es la lucha de Yeah Yeah Yeahs por encontrar una nueva senda.