Black Sabbath (Black Sabbath): el caudal eterno

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Un cabestro,  un genio y dos excelentes músicos. Al principio se llamaban Earth, un nombre que se le ocurrió al cabestro en el retrete, o Urf si pronunciamos el nombre con el tosco acento de Birminghan. El cabestro se dio cuenta de que no quería trabajar en una fábrica de bocinas para coches. El genio era popular ya en el instituto, famoso por un dominio de las 6 cuerdas que le llevó a girar con Jethro Tull. Sin embargo, un accidente laboral le costó la primera falange de los dedos índice y anular de la mano derecha. Adiós guitarra, podría pensar. Pero no. El genio siguió tocando con unas prótesis de goma y con el ejemplo de Django Reinhardt -que había pasado por lo mismo- en la cabeza. Destensó un poco las cuerdas para adaptarlas a la menor  sensibilidad de sus dedos y,de paso, inventó el heavy metal, esa afinación tan característica y esos riffs tan cortantes. No inventó el heavy metal, pero lo perfeccionó. El género se estaba fraguando en la música de Led Zeppelin y Deep Purple, mezclando blues y folk, en el caso de los primeros, y blues con música barroca, casi propia de Bach, en el caso de los segundos. Todo con una potencia inédita. Pero fue la banda que el genio montó con el cabestro y con los dos excelentes músicos la que entregó al mundo el primer disco 100% heavy metal. La Biblia. La enciclopedia. La fuente de la que seguimos bebiendo.

Sí. Hablo de John Michael “Ozzy” Osbourne en el papel de cabestro, Frank Anthony Melby “Tony” Iommi en el papel de genio, Terence Michael Joseph “Geezer” Butler y William Thomas “Bill” Ward encarnando a los dos excelentes músicos. Earth. Había otra banda con ese nombre. Geezer Butler compuso una canción llamada Black Sabbath, título de una película de terror con gran popularidad en Inglaterra. La canción es una bomba. Hoy sigue irradiando algo inexplicable. La banda adoptó el mismo nombre y, con ello, se convirtió en bandera de los ocultistas de piel pálida que apenas podían aguantar el peso de las cruces que colgaban de sus cuellos. Black Sabbath fue interpretada como una oda a los movimientos que rendían culto a Satanás. Pero la realidad era otra.  La realidad era que Butler formaba parte de estos cultos: pintó su casa de negro y dedicaba días a orar por el señor oscuro. Dice que una noche sintió cómo una criatura avanzaba a los pies de su cama. A la mañana siguiente, el bajista pintó su casa de blanco y se olvidó de ritos oscuros. De eso habla la letra, que advierte de los peligros de jugar con fuego negro:

What is this that stands before me?

Figure in black which points at me

Turn around quick, and start to run

Find out I’m the chosen one

(¿Qué es eso que hay delante de mí?

Figura negra que me apunta

Se da la vuelta rápidamente, y empieza a correr

Averiguo que soy el elegido)

Estamos en 1969. El movimiento hippy comenzaba a dar señales de agotamiento. En diciembre, Los Ángeles del Infierno habían matado a Meredith Hunter, un joven que, según los moteros encargados de la seguridad, llevaba un cuchillo en el concierto que The Rolling Stones dieron en el festival de Altamont. Este asesinato se considera el canto de cisne del paz y amor. Black Sabbath publica su primer disco, homónimo, en febrero de 1970. Un disco que recoge este despertar de la utopía, pero también el hartazgo de cuatro chavales de la Inglaterra profunda, donde lo único que podía salvarte de la fábrica, y más en la industrializada Birminghan, era una banda de rock. El rock como maniobra de escapismo. Grabado en un día, con los cuatro tocando a la vez en el estudio, Black Sabbath es la esencia del rock como instrumento. No sé si instrumento social, psicológico o artístico; quizá un poco de los tres. La voz de Ozzy Osbourne, tan torpe como su persona, dota de una imperfección suprema a un combo brillante. Hay quien dice que Ozzy es un mediocre que siempre se ha sabido rodear de gente brillante. Quizá sea la ineptitud en persona, pero encarna el espíritu del rock and roll como nadie: no importa que no sepas cantar, que no tengas una gran voz, si sacas lo que sientes. Y ahí hay pocos como él. Por algo es El padrino del Heavy Metal El príncipe de las tinieblasLa gran lección de Ozzy es que cualquiera puede llegar a cotas artísticas tan vibrantes como las que él ha alcanzado si es sincero, honesto y coherente. No hace falta ser tan tremendamente genial como Tony Iommi.

Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Bill Ward y Geezer Butler

Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Bill Ward y Geezer Butler

Tony Iommi. Cuando el 5 de abril Black Sabbath nos enseñó la portada y 30 segundos de una canción, algún crítico descuartizó el riff de Iommi. Un comentario decía: “Recordemos que es Iommi, el que ha inventado como mínimo el 70% de riffs posteriores a él. Tengamos un poco de fe, va…”. Muy acertado. Solo por lo que ya ha hecho Iommi se merece el respeto eterno. Quizá este nuevo álbum -titulado 13 y que será publicado a principios de junio- sea horrible, pero un respeto. Ni siquiera deberíamos atrevernos a juzgar a quien nos ha regalado tal cantidad de manjares. Ya en su primer disco Black Sabbath dejaron claro de qué iban. Aunque se trate de un disco duro, crudo (la filosofía de Butler era que pulir algo demasiado era perder la esencia), sin un momento de resuello, aunque la crítica echara pestes (Lester Bangs lo destrozó) Black Sabbath deja a la vista otras cuestiones. 1) El amor incondicional de los cuatro por el blues, que queda demostrado en su versión del Evil Woman de Crow. Una versión alucinante. Black Sabbath la tocan más rápida, más concisa -sin vientos- y, a la vez, más pesada. La mujer demoníaca es más demoníaca en la voz de Ozzy. 2)La pasión de Osbourne por The Beatles, reflejado en esa tendencia suya a la melodía que tanto contrasta con el timbre de su voz. Hasta en las canciones más cortantes, Ozzy tiende a la melodía. 3) Las letras de Geezer Butler. Quizá el elemento más infravalorado de Black Sabbath. Geezer fundaba, junto a Jimmy Page la querencia del metal por las historias místicas, negras. Magos, duendes. Eran ingleses. En Black Sabbath, la canción que mejor refleja esta temática es The wizardinspirada en Gandalf:

Misty morning, clouds in the sky
Without warning, the wizard walks by
Casting his shadow, weaving his spell
Long gray cloak, tinkling bell

Never talking
Just keeps walking
spreading his magic

Evil power disappears
Demons worry when the wizard is near
He turns tears into joy
Everyone’s happy when the wizard walks by

(Mañana mística, las nubes en el cielo
Sin previo aviso, el mago pasa caminando
Proyectando su sombra, tejiendo su hechizo
Largo manto gris, la campana que retiñe

Nunca habla
Sólo sigue caminando
esparciendo su magia

 El poder maligno desaparece
Los demonios se preocupan cuando el mago se encuentra cerca
Convierte lágrimas en alegría
Todo el mundo es feliz cuando el mago pasa caminando)

El rock no está muerto porque 1) hay gente que sigue dignificándolo en cada disco, más allá del genio de de Jack White. 2) Hay discos que todavía siguen rugiendo. Uno de ellos es Black SabbathLa banda continuó grabando obras (cada vez menos) monumentales hasta 1978, cuando Ozzy fue despedido. Las drogas le hacían insoportable. Los discos con Ronnie James Dio son muy buenos, pero no son lo mismo. El primer disco 100% heavy metal permitió a Ozzy, el cabestro, salir de Birminghan; demostró al Iommi, el genio, que su talento no entendía de dedos cortados, y embarcó a Geezer Butler y Bill Ward, dos excelentes músicos, en la aventura de su vida.