Bubblegum (Mark Lanegan Band): mascando la pena

BubblegumEl periodista Matthew Murphy (Pitchfork) escribió que la voz de Mark Lanegan es “áspera como una barba de tres días pero flexible como un mocasín de cuero”. Es una comparación acertada, pero se queda corta. Quizá la voz de Lanegan sea áspera como caer por un barranco con la espalda pegada a las rocas y flexible como Nadia Comaneci. Desde que en 1985 se editara el primer EP de su banda Screaming Trees, Other worlds, la voz de Lanegan ha ido creciendo. Creciendo en ambos sentidos, tan capaz de llegar más arriba del cielo como de cavar en el subsuelo del infierno. Screaming Trees nunca tuvo mucho reconocimiento, quedaron acorralados en  tierra de nadie. Sin embargo, la figura de Lanegan es esencial para entender la escena de Seattle. Alternó sus primeros discos en solitario con los últimos de su banda de la única forma que justifica los proyectos en paralelo: la exploración de universos diferentes. Concéntricos, sí. Pero diferentes. La banda servía a Lanegan para dar forma a la rabia contenida de su generación. A la mezcla de hard rock y punk que Nirvana y Pearl Jam harían famosa, Screaming Trees añadía unos tintes psicodélicos que encajaban perfectamente con el nihilismo de la Generación X.  Sus discos en solitario, firmados como Mark Lanegan o Mark Lanegan Band, se sirven de atmósferas casi blues para mostrar la misma desesperación. La influencia de Tom Waits -y por extensión de Howlin´Wolf– late en esos ritmos desbocados que se vuelven casi insoportables cuando el crooner despierta.

En 2004 se cumplían 8 años del último -y brillante- álbum de Screaming Trees, Dust. En esos 8 años, Lanegan grabó tres discos en solitario (Scraps at midnight, 1998; I´ll take care of you, 1999 y Field songs, 2001), participó en los dos mejores discos de Queens of the Stone Age (Rated R y Songs for the deaf) e ideó una asociación con Greg Dulli (The Afghan Whigs) que vería la luz en 2008 como The Gutter Twins. Dicen que Dave Grohl y Lanegan se enfrentan en un desafío. El que pase un día sin hacer nada perderá. 2004 también fue el año en el que Lanegan publicó su sexto álbum en solitario, Bubblegum. Su mejor disco. La principal diferencia entre Bubblegum y cualquier otro disco del cantante de Washington es que no falta ni sobra nada. En cada referencia del americano hay momentos brillantes, pero se suelen hacer un pelín largos. Esa sensación no ocupa ni un segundo de este disco. No pasa rápido, imposible con la pesadez -en el buen sentido- que destilan las cuerdas de las guitarras y las de la garganta de Lanegan, pero encontramos tal nivel de confesión, de hastío existencial, de amor, de desamor y de búsqueda de redención que cada rato que estemos escuchando Bubblegum es un regalo divino.

Por si fuera poco, Bubblegum es una síntesis de lo mejor de Screaming Trees, lo mejor de los discos en solitario y lo mejor de los proyectos en los que había participado. Methamphetamine blues es un buen ejemplo de ello. Lanegan se cobra todos los favores que hace, y parece decirle a Josh Hommeyo llené de quilates tus discos; correspóndeme. Y Homme le corresponde. Methamphetamine blues es una mezcla de una percusión que recuerda a los discos de Tom Waits, unos coros de la inspiradísima PJ Harvey y la voz de Lanegan. Además, se une la guitarra de Homme. Y esa guitarra es un diamante. Es profunda, contundente, melódica o resbaladiza. Lo que haga falta. Harvey está presente en dos canciones más: Come to me y Hit the city. La primera sigue la senda de los discos en solitario de Lanegan: blues, soul y el contrapunto con una voz femenina que explotaría en los tres discos que grabó junto a Isobel Campbell. La insistencia de Lanegan en Come to me es muy similar a la que encontramos en Don´t forget me, de su disco anterior,  Field songsEn las dos se repite la escena del tipo duro que solo está dispuesto a lamentarse por amor y solo implorará ante la mujer que le ha destrozado. Hit the city recuerda a los mejores Screaming trees, una banda injustamente vilipendiada. La mezcla es perfecta, Lanegan y Harvey se muestran heridos, aúllan, se lamentan y vuelven a aullar. Las voces hacen que versos como este no resulten pomposos y, más difícil, sean creíbles:

Ghost arrives at it´s bitter end

To the promised land and the dark descents

I´m Babylon, burned inside out

(El fantasma llega a su amargo final

a la tierra prometida y la oscuridad desciende

Estoy en Babilonia, quemado de adentro hacia afuera)

Mark-Lanegan

Sin embargo, la senda que Lanegan continuará junto a  Isobel Campbell se refleja mejor en Bombed, la canción en la que canta con su ex mujer,  Wendy Rae Fowler. Todo susurrado, todo meditado. Pero Lanegan no necesita a nadie para firmar obras de arte. Y de diferentes estilos. Puede ser un vaquero de Texas con una rama en la boca, un folkie del norte, un descendiente de Elvis o una bestia con camisa de franela que ruge hasta para pedir el desayuno. Like Little Willie John es el Lanegan más conectado con la tradición americana. ¿Por qué Rick Rubin no le propuso a Johnny Cash que versionara esta canción en sus American recordings? Quizá porque Cash no hubiera podido hacer que Lanegan no pareciera un niño, como hizo con los creadores del resto de canciones que interpretó. Le habría venido como anillo al dedo, Like Little Willie John respira el aire de una habitación llena de jornaleros del algodón esperando a que les sirvan la comida. La crudeza que Lanegan pasea desde que gritó por primera vez sale a relucir en When your number isn´t up y en Out of nowhere, dos definiciones del término crooner. Instrumentaciones muy sencillas que crean un clima propenso para que crezca la luna llena. Y entonces aparece el licántropo. Pero con traje. Misterio, elegancia y desgarro.

Bubblegum es la mejor obra de uno de los dos o tres cantantes imprescindibles de hoy. Su voz recorre cada palmo del planeta y jamás cae en el fallo más común de los cantantes con una voz tan aterradora: el exhibicionismo. Los lamentos de Lanegan están siempre justificados, siempre son necesarios para hacer reales unos textos que no desmerecen la faceta vocal del brujo americano. Desde Bubblegum, tuvieron que pasar ocho años para que Lanegan publicase otro disco, el notable Blues funeral8 años en los que grabó tres discos con Isobel Campbell, dos con Soulsavers y uno con Greg Dulli. Hace poco, Josh Homme comentó que Lanegan ha participado en el próximo disco de Queens of the Stone Age. “Llegó, no saludó a nadie, cantó y se fue”, ironizó el líder de las damas de la edad de piedra. Quizá hacía un recuento de los favores que le deberán devolver y solo tuvo tiempo para cantar. Su forma de sentarse en la eternidad.

Santini Rose