Actos inexplicables (Nacho Vegas): la necesidad de un purgatorio

nacho_vegas_-_actos_inexplicables_2001-frontEn el prólogo de la edición española de Pink Moon, un relato sobre Nick Drake (Rasmussen, 2012) Nacho Vegas dice que es su disco favorito de la historia de la música. El gijonés argumenta que es una obra en la que solo se ha visto melancolía, pero que se puede encontrar felicidad en algunos recovecos. Alguna vez, Vegas recordó una frase de Dylan que decía que los cantantes blancos se tragaban su pena y se regodeaban en ella, mientras que los negros la sacaban y, así, la música era una especie de purgatorio para ellos. Vegas identifica a Nick Drake como alguien que se desmarca de esa frase de Dylan. Para Vegas, Drake es casi un cantante de blues. El debut de Nacho Vegas en solitario, Actos inexplicables (2001), es uno de los homenajes más grandes que se han hecho al atormentado músico británico.

Dicen que Vegas estaba harto del esnobismo que se respiraba en la escena indie española de finales de siglo. El grupo en el que tocaba la guitarra, Manta Ray, era uno de los representantes más importantes del post rock en castellano. Pero Vegas no podía más. Veía mucha hipocresía. Cantar en inglés era cool y cantar en español era de cantautor anclado en la transición. El asturiano ha explicado alguna vez que en España solo se bebía de la escena anglosajona en la sonoridad; no había, por ejemplo, nada del espíritu nihilista del grunge en  Dover. El compromiso social estaba mal visto, quizá fue la peor herencia de La Movida madrileña. Una tarde, Vegas escuchó el Blonde on Blonde de Dylan y lo decidió. A la mañana siguiente reunió al grupo y les comunicó que lo dejaba. Su debut no fue tomado en serio por esta escena indie de la que venía. El comentario más común era algo así: “¿Has escuchado lo que hace ahora el guitarrista de Manta Ray? Va con una acústica y canta canciones en las que hace referencias a San Pedro“.

Actos inexplicables es un disco que encuadraría a Nacho Vegas dentro de lo que Dylan llamó cantantes negros. Una obra íntima en el sentido más estricto del término, las letras y melodías salen del alma de su autor. Su forma de cantar, ese susurro que se cuela en nuestros oídos y se niega a salir, es uno de los errores que el asturiano encuentra en este álbum. Según él, el disco está creado en casa, tocado en casa y cantado en casa. Demasiado en casa. Vegas, ajeno a cualquier vanguardia desde que pegó el portazo, dejó de ser indie para convertirse en independiente. Las referencias a otros autores hablan del eclecticismo de uno de los músicos más cultos que ha visto España. Ahí está Que te vaya bien, Miss Carrusel, donde adapta al castellano el Fare three well, Miss Carrousel de Townes Van ZandtAhí está el estilo de Leonard Cohen en Al norte del norte y ahí está Blancaque escuchada 12 años después de su creación, se puede interpretar como un adelanto de las guitarras, siempre desgarradas, que desarrollará en sus obras posteriores. El feeling y la temática de Blanca la hermanan con la Paloma de Calamaro. Un relato en clave folk de la historia de toda América, desde Argentina hasta Canadá. El único detalle británico es el espíritu de Nick Drake, siempre presente.

La madurez de Nacho Vegas ya se percibe en su debut. Siempre se le ha considerado un artista devorado por su personaje. Sin embargo, este personaje es una creación de la prensa musical española. Jamás se ha acusado a Jim Morrison de exagerado, a Vedder de histriónico o a Bon Iver de hipócrita. Vegas se limitaba a retratar la sociedad que veía, esa Asturias  de la reconversión, humillada, diezmada. Actos inexplicables es un disco en primera persona, quizá sea esa la razón de que se identifique al autor con los personajes. Personajes siempre malditos, como en la apabullante El caminoversos tan poderosos como 

todos mis pecados viajarán conmigo

ayudándome a acertar el camino 

son el primer testimonio de una idea recurrente en la lírica de Vegas: seguir pese a todo, pese a los defectos que uno tenga. Eso no es, amigos, pesimismo. Esta idea se encuentra en canciones posteriores como Penúltimo anhelo:

Pero ahora estoy solo yo aquí

intentado acertar el camino y seguir

con mi sangre y mi voz

con mi estúpida voz

 o en Nuevos planes, idénticas estrategias:

Parece ser que fracasé

mi rostro hoy no apareció por televisión

Da igual, yo, como buen occidental

sé nadar igual que un pez, un pez en un mar de mediocridad

casi claudiqué

La evolución psicológica de los personajes es otra de las grandes virtudes de sus canciones. Gran estudioso de Dylan, Vegas muestra en El callejón a un personaje que comienza diciendo que no quiere saber nada del callejón y termina diciendo que, si vuelve la persona a la que se dirije, podrían quedar en el callejónReal y oscuro. Como la vida. Si estaba sacando sus demonios, no podía esconder su orientación sexual. Vegas siempre retrata el sexo como algo sórdido. En Actos inexplicables escuchamos retazos de su bisexualidad; ese eterno debate entre el placer y la necesidad, expresado en El camino:

Me miró y se aclaró la voz
“Tienes que escoger”, me dijo
advertí un bulto en su labio inferior
y otro en su pantalón
y yo escogí la enfermedad
y escogí el frío

nacho_vegas_9_foto_pablo_zamora

Por encima del resto se asienta El ángel SimónUna declaración de intenciones, una guerra declarada al rubor. Quizá la canción más importante para Nacho Vegas. La que le convirtió en uno de los más grandes, sin duda el mejor letrista. Simón Vegas, padre de Nacho, fue concejal socialista durante la época de la reconversión y tuvo que lidiar con prácticas que entraban en conflicto con sus ideales. Según Nacho, esto lo destrozó. Poco después  abandonó a su madre y murió solo, hinchado de comida, hastiado de alcohol. Nacho Vegas ajusta cuentas con su padre. La canción es una obra de arte: en ningún momento Vegas trata la historia con la condescendencia del hijo que entiende a su padre, entrado en años. Se mantiene firme. Retrata la deuda que su padre dejó para con él. Sin embargo, no es vengativa. A veces se le escapan anécdotas cariñosas:

Todas las bromas

como aquella en que al pasar delante de una funeraria

nos decías “agachaos, no vaya a ser/que os tomen las medidas”

ese era tu consejo, tu sabio consejo/y no estuvo mal, pero se te olvidó algo importante

tú también tenías que agacharte

La mayor muestra de genialidad del asturiano es este verso:

Sin poder dejar de mirar esa mancha oscura
que allí nos dejaste como herencia y recuerdo
antes de partir en tu último viaje
probablemente al infierno

Hablando del viaje al infierno, cualquier otro hubiera omitido ese probablemente, pero él pone ahí todo el amor que sentía por  su padre, al darle una mínima posibilidad de redención. Nacho Vegas comenzaba con Actos inexplicables una travesía que le permitió poner orden en las batallas que libra con sus monstruos y que, al mismo tiempo, nos ha revelado a un auténtico poeta, un genio cuyos textos no pierden un ápice de fuerza fuera de la canción. Se trata del disco definitivo sobre los inviernos en el norte de España. Y de cualquier sitio. Hablamos del  invierno convertido en disco. Sus 5 trabajos son el testimonio de un superviviente, un literato armado con una guitarra.