Cosmic Egg (Wolfmother): nosotros convertimos arena en castillos

cosmic-eggAgosto de 2008. Andrew Stockdale, cantante y guitarrista de Wolfmother, publica en la página web de la banda un comunicado. Stockdale explicaba que “por diferencias irreconciliables”, Chris Ross (bajista) y Miles Heskett (batería) dejaban la banda. “Diferencias irreconciliables” es lo que ahora se conoce como hacer un Axl Rose. un Billy Corgan. Esto es, un cantante que despide a los integrantes de la banda y se queda con el nombre de la misma. Pero hay una diferencia: Andrew Stockdale lo hizo bien.

Su primer disco, homónimo y publicado en 2006, era un homenaje a Led Zeppelin, Black Sabbath y T. Rex (siempre en este orden). La energía de su base rítmica, los riffs y la personalísima voz de Stockdale colocaron a Wolfmother como uno de los power-trío con más proyección del comienzo de siglo, algo así como los hermanos pequeños de The White Stripes (¿de verdad que Apple Tree es de Wolfmother y no de la banda de Jack White?) . Su tardío saludo al mundo -Stockdale fundó el grupo con 27 años, cuando otros morían- vino aderezado de canciones de la talla de Joker and the thief, Vagabond o la imprescindible WomanPero cuando el líder anunció que sus compañeros estaban fuera de la banda, nadie daba un duro por la carrera de Stockdale. Nadie excepto él. “Estuve cerca de continuar con otro nombre, pero he decidido enfrentarme a todos los retos que supone esto. Yo soy Wolfmother, por eso no me gusta explicar lo que pasó o dejó de pasar. La mejor de manera de que la prensa deje de especular es haciendo buena música y dando buenos conciertos. Es lo que vamos a hacer. ¿Lo dudas?”, afirmó. Pues sí. Lo dudábamos. Y estábamos equivocados.

Estábamos equivocados porque Wolfmother volvió en 2009 con un magnífico álbum titulado Cosmic Egg. Stockdale reclutó a Aidan Nemeth (guitarrista rítmico), Lan Peres (bajista y teclados) y Dave Atkins (batería) para la nueva etapa de su banda. Y él siguió creciendo. Cosmic Egg sigue la senda del debut de la banda australiana. Con California Queen comienza un disco que navega por sus anteriores influencias y deja entrever que Stockdale está enamorado de la música de Queens Of The Stone Age.  New Moon Rising es la prueba de que el líder de Wolfmother aprendió a tocar la guitarra escuchando a Tony Iommi. Hay momentos de esta canción en que Stockdale parece poseído. Esa repetición demente de I see the new moon rising (veo la nueva luna elevarse) nos obliga a creerle. A no poner en duda nada de lo que cante hasta el final del disco.  Donde encontramos más latente el espíritu de Black Sabbath es en Cosmic Egg. Cuando la guitarra y la batería llevan ya un rato martilleando, parece raro escuchar una voz que no sea la de Ozzy Osbourne. Pero Andrew Stockdale es listo. Sabe que la mejor arma que tiene Wolfmother es su voz. Lo mismo le vale para enseñarnos su alma rockera que para desnudarse y ponerse romántico. Lo miso le vale para Pilgrim que para Far Awaylos únicos minutos de resuello que deja Cosmic Egg

Pero Wolfmother siempre ha estado más cerca de Led Zeppelin que de Black Sabbath. Así lo ha explicado su álma mater: “Me han preguntado varias veces si estoy más entre Zeppelin o Black Sabbath. Sinceramente, soy más zeppeliano”. Y por si alguien no se lo cree, ahí está10.000 feet, que no solo recuerda a la banda inglesa en la sonoridad, ese They came from ten thousand feet on a possibility street/ it was the law of the land turned castles into the sand/ when it´s only kingdoms a turning when I´ve got to find out some learning (Vinieron desde diez mil pies, en una posible calle/ era la ley del lugar, convertir castillos en arena/cuando solo es un reino girando cuando tengo que encontrar algún conocimiento) podría haber sido escrito por Robert Plant 

Las tres últimas canciones del disco, Caroline, Phoenix Violence of the sun, terminan de demostrar -en realidad es lo que hace todo el álbum- que Wolfmother es algo más que una banda tributo al rock de los 70 adornada con elementos de stoner metal. La banda australiana es algo más que el grupo de protegidos de Pearl Jam. Stockdale dijo que Cosmic Egg iba a ser un clásico. “Hemos grabado un disco inmortal, no caducará con el tiempo, estoy completamente seguro. La buena música se escuchará siempre.” La frase resume lo que es el rock. Y Stockdale es ese espíritu del rock. Es intenso y rabioso. Sabe ser épico sin ser pretencioso. El tiempo dirá si Cosmic Egg se convierte en un clásico, la crítica lo recibió como un buen disco sin más, pero no como un disco que fuera a marcar época. Pero sus 54 minutos están llenos de espíritu, de esencia. Si no pasa a La Historia, sí que es una prueba de lo que Dave Grohl lleva pregonando los últimos años: se puede hacer música excelente sin necesidad de Pro Tools, sintetizadores y ordenadores.

Santini Rose