Skin and Bones (Foo Fighters): sonemos maduros

1220665533531_fUna vez me dijo un amigo que si no fuera por Kurt Cobain, ese Dave Grohl todavía estaría haciendo maquetas en Seattle. Da la sensación de que todo lo que ha hecho Grohl después de Nirvana ha sido con la intención de demostrar su valía. En ese camino ha escrito, cantado y tocado algunas de las obras capitales del rock de los últimos 15 años. En su trayectoria, que será siempre comparada con Nirvana igual que Queens of The Stone Age serán siempre comparados con Kyuss, no ha dejado de hacer guiños al trío que formó con Cobain y Novoselic. Todavía en el último disco de Foo Fighters (Wasting light, 2011), Grohl canta en la desgarrada I should have knownI should have known/ that it would end this way/I should have known /there was no other way/ didn’t hear your warning/ damn my heart gone deaf (Debí haber sabido/ que esto terminaría así/ Debí haber sabido/ que no había otra forma/ no escuché tu advertencia/mierda, mi corazón se ha quedado sordo), una clara referencia al suicidio de Cobain.

Así, cuando Foo Fighters lanzaron en 2006 Skin and Bones, un acústico grabado en un concierto en Los Ángeles, muchos pensaron que se trataba de un homenaje al mítico Unplugged in New York que Nirvana publicó en 1994, quizá el mejor acústico de la historia. Aunque hay algún homenaje a Nirvana -Grohl canta  Marigold, que compuso estando todavía en la banda de Seattle- Skin and Bones escapa de ser un tributo. Grohl había madurado ya suficiente para enfrentarse a una versión desnuda de sus canciones sin la tormenta eléctrica que son los discos de Foo Fighters. En este disco, el chico gracioso del rock demuestra que está entre los grandes. Su voz crece y se sitúa entre las mejores de su generación. También nos dimos cuenta de que Foo Fighters no eran solo música, las letras de Grohl están a la (tremenda) altura de su despliegue instrumental.

Podríamos dividir este disco en dos tipos de canciones: las canciones más celebres de Foo Fighters (Big Me, Best of you, My Hero o Everlong), que suenan brillantes, pero corren en otra dirección. En los discos de estudio son torrentes de rabia. Aquí son momentos catárticos, Grohl pronuncia cada palabra como si su vida dependiera de ello. El otro grupo de canciones estaría compuesto por las canciones menos conocidas de la banda: Another round, February stars, Friend of a friend o Cold day in the sun. Estas canciones aparecen en Skin and Bones revisadas. Se deshacen de la etiqueta de “relleno” con la que parecen figurar en los álbumes y se convierten  en himnos. Los gritos del público muestran la sorpresa. ¿Pero esta canción no era mala? Pues no. Un Grohl que no paraba de aprender, revisa las canciones más flojas de su repertorio y las pone a la altura de sus canciones más brillantes. Es un artesano que quiere por igual a cada pieza que ha salido de su corazón.

El momento más sorprendente de Skin and Bones es Cold day in the sun. El batería Taylor Hawkins se disfraza de Levon Helm y aulla su canción. Solo él puede ser batería en la banda del mejor batería de los últimos 20 años. Y además se atreve a cantar. La reinterpretación de My Hero es también magistral, Grohl está a gusto de haber reunido a su banda. Cada palabra de Everlong rezuma agradecimientos a sus compañeros, que no permitieron que Foo Fighters se rompiera cuando su líder se fue de gira con Queens Of The Stone Age y dejó a su banda principal en stand by. En Best of you, Grohl canta a su hermana. Pero también a sí mismo, ese it´s someone getting the best of you? (¿Está alguien obteniendo lo mejor de tí?) Parece el lema vital del líder de Foo Fighters, que no ha dejado escapar ni un segundo desde la muerte de Cobain. Skin and Bones es una canción inédita. Hipnótica, nos muestra al Grohl más minimalista. Aunque susurre mil veces que es solo piel y huesos no le creemos. O quizá sí. Quizá solo sea piel y huesos porque todo lo demás lo ha sacado y está repartido en su música.

Un año después, Foo Fighters sacó su disco menos afortunado, Echoes, Silence, Patience and Grace, este pequeño retroceso nos sorprendió y saltaron las alarmas ¿se habían vendido Foo Fighters al descarnado mainstream? Su siguiente álbum nos reventó. Wasting Light es quizá el mejor álbum de Foo Fighters por el momento. No me atrevo a decir que para siempre. Porque si Grohl ha demostrado que era más que un chico simpático y ha triturado la etiqueta de vividor-del-legado-de-Nirvana que colgó sobre él algunos meses, puede hacer cualquier cosa. Y si seguimos siendo incapaces de hablar de Foo Fighters sin citar a Nirvana, el problema es nuestro.

Santini Rose