Mastodon, la naturaleza eléctrica de la bestia

Dailor, Hinds, Kelliher y Sanders

Dailor, Hinds, Kelliher y Sanders

Entre tanto álbum conceptual, Mastodon ha creado un propio concepto. No me atrevo a inventar una nueva etiqueta -los sabios del metal ya se han encargado de cerrar un poco más un paraíso ya vedado con tantos embalajes-, pero tras cada canción del cuarteto de Atlanta emana la seguridad de estar ante algo que escapa a cualquier calificativo que ose poner barreras a su arte. En su discurso para la entrada de Metallica en el Rock and Roll Hall of Fame, Flea dijo que la primera vez que escuchó a la banda de San Francisco pensó que aquello no sonaba como nada que hubiera escuchado antes. No era heavy metal ni punk rock. Algo parecido pasa con Mastodon. En los 5 discos que han editado desde 2002 encontramos a una banda que se ha reinventado, ha apretado el acelerador, ha frenado, ha gritado y ha susurrado. Pero siempre ha demolido.

Con Remission (2002), se presentaron. Es un álbum que podría ser la obra capital de cualquier banda, pero no de Mastodon. La voz de Troy Sanders (también bajista) suena como salida de un zulo, tras haber estado mucho tiempo encerrada. Es la idea que queda tras el disco: una banda que se pone a tocar y se da cuenta de la potencia de lo que tienen entre manos. Una fuerza de la naturaleza. En Remission todavía no saben controlar del todo esa fuerza, se limitan a conducirla como pueden, sin caerse de ella. No es poco. Sin embargo, este disco ya deja alguna muestra de lo que se podía esperar de Mastodon. March of the Fire Ants y Ol´e Nessie resultan, vistos con la perspectiva que da el tiempo, atisbos de genialidad que desarrollarían en lo que estaba por venir.

Dos años más tarde, Mastodon publicó Leviathan, un disco que inspiró su hilo argumental en Moby Dick, de MelvilleLeviathan tenía todos los ingredientes para convertirse en un trabajo pretencioso. Pero no. A los 5 segundos ya te dabas cuenta de que aquello era algo grande. La primera obra maestra de Mastodon. Esos primeros segundos pertenecen a Blood and Thunderel relámpago que ayudó a Ahab en su cruzada y que nos ayudó a nosotros a entender por dónde iba Mastodon. Ni más ni menos que a la cumbre del metal. Los desarrollos instrumentales van cobrando importancia, lo que hace que muchos sitúen este disco como metal progresivo. Repito que no me atrevo a poner etiquetas a cualquier obra de Mastodon. El nombre del grupo lo dice todo. Probablemente, la excelencia de Leviathan se deba al gran progreso que hicieron Bill Kelliher y Brent  Hinds para engranar sus guitarras. Es posible que estemos hablando de la mejor banda sonora que nadie haya hecho para Moby Dick. Si Melville levantara la cabeza, apretaría el puño. Hay canciones como Iron Trusk o Aqua Dementia en las que podemos sentir el devenir del capitán Ahab, su pasión romántica por la naturaleza, encarnada en una ballena.

Blood Mountain (2006) fue el tercer disco de Mastodon, que a estas alturas ya estaban en el Olimpo. Lo normal sería que hubieran bajado el piston después de la obra capital que es Leviathan. Pero hablar de lo normal está fuera de lugar cuando nos referimos a la banda de Atlanta. Troy Sanders dijo que Blood Mountain es “lo que te encuentras cuando escalas una montaña y te pierdes. Te mueres de hambre, alucinas con criaturas que te persiguen…” Una muestra de la variedad de géneros que abarca Mastodon es quiénes son los individuos invitados para tocar en su disco. En Crystall Skull escuchamos la voz de Scott Kelly, cantante y guitarrista de Neurosis, la banda más importante de Sludge metal. En Colony of Birchmen podemos escuchar la voz de la guitarra de Josh Homme, ex integrante de Kyuss (banda madre del stoner metal) y líder de Queens Of The Stone Age. Por último, en Siberian Divide encontramos a Cedric Bixler-Zavala, de los recientemente separados The Mars Volta, uno de los pilares del rock progresivo de la última década. Por si fuera poco, Blood Mountain  es el álbum de Sleeping Giant, un guiño genial al post-rock.

El cuarto disco de Mastodon se publicó en 2009 y se tituló Crack the SkyeEl título es un homenaje a la hermana del batería Brann Dailor, Skye, que se suicidó con 14 años. Según el batería, Crack the Skye cuenta la historia de  ” un parapléjico que realiza un viaje astral para escapar de su cuerpo. Sale al espacio exterior y, un poco como Ícaro, se acerca demasiado al Sol quemando su cordón umbilical de oro que lo mantenía unido a su plexo solar. Así que él está en el espacio y está perdido, se ve arrastrado por un agujero de gusano, acaba en el reino de los espíritus y les dice que en realidad no está muerto. De modo que lo envían al culto ruso, donde adivinan su problema mediante una videncia, y deciden que lo ayudarán. Ponen su alma en el cuerpo de Rasputín, quien va a usurpar el trono del zar y es asesinado. Las dos almas salen del cuerpo de Rasputín a través de una brecha en el cielo, y Rasputín es el hombre sabio que intenta llevar al niño a su cuerpo porque sus padres lo han descubierto y creen que está muerto. Rasputín necesita devolverlo a su cuerpo antes de que sea demasiado tarde, pero por el camino se encuentran al Diablo que intenta robar sus almas y destruirlas… hay algunos obstáculos a lo largo del camino”. Si no te ha quedado claro escucha el disco entero. Quizá sigas sin entender la historia, pero habrás escuchado uno de los mejores álbumes de la historia (no solo) moderna del metal. Brann Dailor debuta como cantante en Oblivion, donde podemos sentir el dolor por la pérdida de su hermana: Fallen from grace cause I been away too long/ leaving you behind with my lonesome song/now I’m lost in oblivion (He caído en desgracia porque he estado mucho tiempo fuera/ dejándote atrás con mi triste y solitaria canción/ Ahora estoy perdido en el olvido).

The Hunter es el último trabajo de Mastodon. Publicado en 2011, vuelve a homenajear a un pariente muerto. Esta vez es el hermano de Brent Hinds, que murió de un paro cardíaco mientras cazaba. The Hunter  es el disco menos complejo de Mastodon en cuanto a desarrollos instrumentales. Esto se contrarresta con unos riffs que hacen temblar los pilares de tu cuerpo y que conforman canciones directas, al corazón, a la cabeza, al estómago. Se ha interpretado este disco como un homenaje de Mastodon al rock de los 70, a Black Sabbath y Led Zeppelin. Lo más significativo de The Hunter es la mayor importancia que cobra la voz de Brent Hinds, más melódica que la de Sanders. The Curl of  the Burl es una de sus canciones más destacadas. Sobre el riff, Hinds construye un castillo perfecto, ni las mazmorras de ese castillo son ordinarias o innecesarias. Otro momento brillante es Stargasmese You´re on fire de Hinds remueve célula de tu ser. Para muchos no es el mejor disco de Mastodon, pero es una obra capital cimentada sobre otro territorio. Muestra a una banda que no para de evolucionar su sonido y, lo más difícil, no baja el nivel en cada uno de estos virajes.

Conforme han ido sacando discos, sus integrantes han evolucionado. Mastodon ha pasado de ser la banda de Troy Sanders a ser un grupo con 4 componentes de quilates: Hinds ha desarrollado su voz hasta crear otra dimensión por la que la banda puede seguir evolucionando. Además, su entendimiento con Kelliher es cada vez más efectivo. Brann Dailor comenzó siendo un gran batería. Pero ahora parece una mezcla imposible entre Dave Grohl, Mike Portnoy, John Bonham y Levon Helm. Ni que decir tiene que cada disco de Mastodon ha calado como un acontecimiento de primer orden en el mundo del metal. También es obvio que sus discos están entre lo mejor -si no lo mejor- que ha dado el género en la última década. El único ámbito en el que Mastodon debe mejorar es en directo, donde sus desarrollos no muestran la eficacia del estudio.  Pero esto queda empequeñecido al pensar que no parecen tener límite, la bestia que encontraron en 2002 sigue sin frenar. Imprescindibles.

Santini Rose