The Firstborn is dead (Nick Cave & The Bad Seeds): Es por aquí, chicos

11705_img_20100510122251Si uno se acerca a la música de Nick Cave después de haber leído alguna entrevista o haber leído algún texto suyo, el impacto está asegurado. En esa poesía o entrevista, Cave hablará de sexo, de dolor, de pecado, de culpa o de redención. Seguro. Pero con esos mimbres  imaginas que su música sonará a lo Nick Drake o Leonard Cohen: voces oscuras que llenan cada arista sonora y que se acompañan de suaves arreglos de cuerda. Cave se ha mostrado en diversas ocasiones fan de Cohen: “Leonard Cohen tiene la ventaja de saber escribir. Probablemente sea el único artista que ha sido capaz de trabajar en el área de la música y ser a la vez un escritor por derecho propio. Para mí, Leonard Cohen es alguien inspirado”. Pero la música que hace Nick Cave es de otro planeta. No se puede decir que sea mejor que la de Drake o Cohen, simplemente llega al mismo grado de perfección narrativa e interpretativa pero por otro camino. Por otro camino diferente -incluso- al de Tom Waits. Más tortuoso si cabe.

En 1984, Cave edita el debut de su nueva banda: The Bad Seeds. El álbum se titula From Her to Eternity y las canciones son descartes del anterior proyecto de Cave, The Birthday Party. Este álbum ya promete, muestra la calidad de los textos de Cave y lo desbocado que puede sonar. Pero fue su segundo álbum, titulado The Firstborn is dead y publicado un año más tarde, el que enseñó al mundo lo que podríamos llamar la Revolución Cave. Es un estado de ánimo que va apoderándose de ti a cada segundo: sabes que hay ardor en ese sonido, pero a la vez sabes que es un ardor elevado. Una depravación suprema. Nick Cave canta como si Bob Dylan le apuntara con una pistola y Sid Vicious con otra. Él tiene la última palabra sobre quién quiere que le mate. Porque lo único que está claro en su música es que, al final, él estará muerto.

En The Firstborn is dead, Cave juega con nostros desde la portada, en la que aparece él en blanco sobre un fondo negro. Parece más puro que Bastian Baltasar Bux. El título es una referencia a Jesse Garon Presley, hermano de Elvis que nació muerto. Estamos ante un disco de 7 canciones que, sin embargo, dura 50 minutos. ¿Quién dijo que solo Dylan iba contra lo establecido? El álbum comienza con Tupelo, donde el australiano brama hasta volverse loco que hay un sitio que se llama Tupelo. Espera que Dios ayude a Tupelo. Nada más está claro, pero Cave está escoltado por sus secuaces, sus malas semillas, con el genial Blixa Bargeld a la cabeza. En Black Crow King, Cave vuelve a aparecer protegido por sus escuderos. Pero a mitad de la canción se da cuenta de que no necesita ninguna protección, porque el espíritu de aquel Jim Morrison que cantaba MR. MOJO RISIN! a mitad de L. A. Woman le ha seducido y ha conquistado su alma. Porque aquí hay mucha alma, mucho soul. Podría ser una comunidad de negros cantándole al niño que ha aparecido muerto, pero you know?/ my soul is made of timber (¿sabes?/ mi alma está hecha de madera).

Wanted Man es un apocalipsis continuo. Te lo hueles. Sabes que algo está viniendo y solo te da tiempo a rezarle a un dios en el que no crees que la cosa no sea tan grave. Cave es un forajido que escapa. Escapa pero se ha olvidado de vivir y se da cuenta de que no sabe qué demonios significa vivir de otra forma que no sea la suya. Pero en The Firstborn is dead también hay lugar para la calma. Una calma tensa, que precede a la tormenta. Porque la principal característica de la música que hace Cave es que siempre hay tensión. Siempre va a pasar algo. Blind Lemon Jefferson es un relato con espíritu blues inspirado en la vida del mítico bluesman de finales del siglo XIX.  Los experimentos sonoros de Bargeld alcanzan su máxima expresión en Knockin´on Joe. Aquí es donde aparece el pecado, la culpa y la redención. No se le podía olvidar a Cave. Para explicar su interpretación en esta canción, la manera en que pronuncia cada palabra, diríamos que la palabra crooner se podría definir con la reproducción de Knockin´on Joe.

No pudo estar más acertado Bunbury cuando cantó en Los restos del naugrafioNos queda Leonard Cohen, Tom Waits y Nick Cave. En ese orden. Tres maneras distintas de llegar al mismo cruce, de encontrarse a uno mismo al buscar en los rincones del mundo. Nick Cave tiene una de las trayectorias más oscuras de los últimos 30 años. Su música alterna discos salvajes con otros misteriosamente comedidos. El licántropo del rock es alguien capaz de hacer conciertos en iglesias con letras que hablan de anticristos y de rezar a un dios intervencionista para que no toque a su chica. Tenemos suerte de que sea el narrador de nuestra época.

Santini Rose