Elephant (The White Stripes): Apartáos, por favor.

elephantCuando a principios de siglo XXI apretaban los sudorosos grupos de rap-metal, el rock parecía en el patíbulo. Sin embargo, dos individuos de Detroit se encargaron de reventar el aburrimiento de Limp Bizkit y compañía. Con voz, guitarra y batería, grabaron en 2003 un disco perfecto. Ese dúo había publicado ya 3 discos sin pena ni gloria. La banda se llama The White Stripes y el disco perfecto se llama Elephant. Este álbum sirvió para descubrir sus anteriores discos y para perdonarles todo lo que hicieran en su vida. Daba igual. Solo por haber grabado Elephant, The White Stripes ya se habían ganado un hueco en el olimpo del rock. Jack White, cantante, guitarrista e ideólogo de la banda, demostró en este disco que el rock y el blues caben en el siglo XXI y que quien dijera que el rock estaba muerto no había escuchado al grupo de Detroit.

Con su eterno minimalismo, The White Stripes grabaron 14 canciones geniales. Después de su publicación, todas las revistas musicales, tan amantes de convertir el arte en una competición, se apresuraron a elaborar listas de los mejores discos de la historia. Elephant, evidentemente, estaba en la lista. Esto solo había pasado con Ok Computer Kid A de Radiohead. No es ninguna broma. El disco comienza con Seven Nation Army, una de las mejores canciones del siglo, recientemente acuñada como himno futbolístico con letras a gusto del consumidor. No. No es un bajo el instrumento que hace el ritmo mortal del principio. Es Jack White jugando con pedales. Como pasa con muchas canciones geniales –Paranoid de Black Sabbath o Sweet Child O´mine de Guns N´Roses– surgió a partir de un tonteo, de un dejarse ir sobre las 6 cuerdas. No debería resultar extraño que de los juegos de alguien como Jack White a la guitarra nazcan himnos así. Pero mejor que lo explique él. Todos los que tenemos más de 15 y menos de 30 sabemos que junto a Creep de Radiohead y Last Night de The Strokes, ESTA es la canción de nuestra generación.

Pero este disco cuenta con más cosas que Seven Nation Army. La siguiente canción, Black Math, es un homenaje de Jack White al sonido Detroit, lleno de rabia. Por algo es la ciudad de los motores y de la Motown. Esa es la definición de sonido Detroit:  música que varios negros de la Motown harían en una fábrica de coches. There´s no home for you here es otro himno. White demuestra aquí lo gran guitarrista que es. Sin duda es el mejor desde los grandes maestros de los 60 y 70. Como ellos, sabe que una gran técnica -que la tiene- no es sinónimo de ser un gran guitarrista. Cada cuerda que toca suena a él, a su sonido. Transmite todo lo que es a través de su guitarra: blues, rock, punk, rabia, dolor, angustia, locura. I just don´t know what to do with myself, de Burt Bacharach, aparece totalmente diferente en Elephant. White, con su voz de chico-que-se-vio-obligado-a-aprender-a-cantar-sobre-la-marcha-para-montar-una-banda, pasa con nota. Como demostró Dylan, no hace falta una gran voz para cantar bien. Brillante el videoclip de Kate Moss. La sensualidad que muestra está fuera del alcance de cualquier otra persona. Lo mismo pasa con Jack White.

Meg White, la ex mujer de Jack, toca la batería y tiene su momento en In the cold, cold night. No es Aretha Franklin, pero aporta a la canción una tensión casi irrespirable. Desde el principio se sabe que algo va a pasar. Sin embargo, la canción termina y la cosa no explota. Pero no importa. Para explotar ya está Ball and Biscuit. A partir de un riff genial, White construye una de las mejores canciones que ha escrito. La letra no desmerece a la guitarra: It’s quite possible that i’m your third man girl/but it’s a fact that i’m the seventh son /and right now you could care less about me/ but soon enough you will care, by the time i’m done (Es posible que sea tu tercer hombre nena/ pero es un hecho que soy el séptimo hijo varón/ y quizá ahora no te importe/ pero dentro de poco te importaré/ cuando yo haya terminado) Imposible más actitud rock y blues en menos espacio. La canción también marcó a White, que no dudó en llamar a su discográfica Third Man Records.

Después grabarían dos discos más, Meg White tendría ataques de ansiedad y The White Stripes se separarían. White publicó dos discos con The Raconteurs y otros dos con The Dead Weather. Este año sacó su primer disco en solitario, donde vuelve a dar una lección a sus compañeros de generación. A este rock-blues que practica White -aunque él es un género en si mismo- se han sumado The Black Keys. Lo esperable hubiera sido que White entregara un álbum repleto de singles para competir con el dúo de Akron, pero no. Está por encima de eso. Elephant fue grabado hace 9 años. Pero su fecha de publicación es tan intrascendente como la fecha de publicación de Blonde on Blonde de DylanAbbey Road de The Beatles o Some Girls de The Rolling Stones. Elephant es una de las razones por las que el ser humano merece seguir existiendo.

Santini Rose