Youth and Young Manhood (Kings Of Leon): me iré de aquí en cuanto pueda volar

0qr9hii5lh33jp3ezbtnUna escucha de los tres últimos discos de Kings Of Leon dejan entrever varias cosas: una banda que se encuadra fácilmente en la oleada del -mal llamado- indie/rock que inauguró la bomba Is this it? (The Strokes) en 2002; un grupo que tiene en la pirotecnia de The Killers su punto de mira (pero más descarnados que Flowers y cía); una banda que siguió una progresión de Because of the times (2007) hasta Only by the night (2008, su trabajo más aclamado) pero que, cuando tenía que pegar el bombazo definitivo, lo que tuvo fue un gatillazo: el descafeinado Come around sundownEs decir, en la misma situación que Coldplay o Snow Patrol, buscando ser los nuevos U2.

Sin embargo, hubo un tiempo en que Kings Of Leon eran lo más opuesto a U2 que se pueda imaginar. En sus dos primeros discos –Youth and Young Manhood (2003) y Aha Shake Heartbreak (2004)- encontramos a una banda que desprende espontaneidad, agresividad y orgullo sureño. Su debut es lo más cercano que  se ha hecho al álbum homónimo de The White Stripes en cuanto a autenticidad y energía. Aunque parten de dos polos casi opuestos geográfica y musicalmente (la industrial Detroit en el caso de la banda de Jack White y la soleada Nashville en los Followill), ambos discos llegan al mismo sitio. Youth and Young Manhood sirvió para que el mundo conociera a la bestia que vive dentro de Caleb Followill, el martillo que es su hermano Nathan a la percusión,  la sensibilidad del primo Matthew a la guitarra y las mortales líneas del otro hermano, Jared, al bajo. Pero la mayor aportación de Jared (el menor de los Followill) fue enseñar a los otros hermanos el rock, vetado en casa por su padre, un predicador que solo permitía escuchar gospel. “Fue quien nos enseñó el rock and roll, nos enseñó a The Pixies y a The Cure. Es el culpable del sonido de Kings of Leon”.

Youth and Young Manhood no da un respiro. Comienza con Red Morning Light y en el resto de canciones da la impresión de que los Followill piensan que no pueden bajar el ritmo después de semejante trallazo. Uno de los cortes más sobresalientes del disco, Red Morning Light es la canción perfecta para saludar al mundo. Un Caleb desquiciado chilla, susurra, se mueve enloquecido a la vez que canta: Another dirty bird/ Ain´t givin´out a taste/ In the black of the night/ ´till the red morning light (otro pájaro muerto/ que no está saboreando nada/ en la negrura de la noche/ hasta la luz rojiza del amanecer)Spiral Staircase se sustenta sobre los mismos pilares, riff sureño de Matthew que acompaña al quejido de Caleb. Después entra la batería de Nathan y la canción se convierte en una apisonadora. El ardor sexual es un tema recurrente de estos primeros Followill, canciones como Molly´s Chamber son prueba de ello. Holy Roller Novacaine  es otra canción magnífica, esas letras confusas, la dicción de Caleb -a veces ininteligible- y la máquina de sonido de Nashville impregnan de quilates cada detalle de este trabajo. Pero no solo rabia, ardor y agresividad encontramos en Youth and Young Manhood.

Hay canciones como Trani que muestran a unos jóvenes asustados. La interpretación de Caleb es sobrecogedora, se quita las gafas de sol y nos muestra su alma, sus miedos. Ese ah tonight, tonight, tonight después de cantar all the bubbas got their heads in a nod/ 
they don’t know what they love or deserve to get/Chances are they tab their worm in a slab /doesn’t even know which fish that he like to bite (todos los chicos tienen la cabeza hecha un lío/no saben a quién aman o a quién merecen /las opciones son ese gusano en la entrepierna/pero ni siquiera sabe a qué pez le gustaría morder) pone los pelos de punta. O Dusty es lo más Rolling Stone que se ha hecho desde 1978 incluyendo a los propios Stones, la canción tiene un aroma que recuerda a Wild HorsesEl disco termina con Talihina Sky, donde los jóvenes Followill dejan constancia de su necesidad de escapar del sur, monótono y decadente.  But everybody says this place is beautiful/ And you’d be so crazy to say goodbye/ but everything’s the same this town is pitiful/and I’ll be gettin’ out as soon as I can fly, canta Caleb.

Youth and Young Manhood es un disco sincero, igual que el segundo disco de KOL, Aha Shake Heartbreak. Después, los Followill se cortaron el pelo, se quitaron las gafas de sol,  Caleb dejó de cantar tan desquiciado y se hicieron millonarios. Hay canciones sinceras en cada uno de sus tres últimos discos, pero todos tienen un poso de superficialidad, de sobreproducción, que no encontramos en sus dos primeros trabajos. El propio Caleb declaró que al principio tocaban así de agresivo porque no tenían técnica instrumental. Siempre nos quedará el recuerdo de Youth and Young Manhood, cuando los Followill no pretendían conquistar el mundo, solo escribían, tocaban y cantaban lo que les salía de las tripas, ni más ni menos.  

Santini Rose