En defensa de Gallagher

Aunque solo hubiera compuesto The Masterplan, Noel Gallagher ya sería uno de los compositores más grandes que ha dado Inglaterra. Take the time to make some of what you want to say canta al principio Gallagher, un aviso de qué es Oasis, te tratarán bien si no dices tonterías. Porque es cierto que la banda fue en sus últimos años más veces noticia por sus declaraciones que por su música, pero si apartamos al díscolo Liam, pocas veces Noel no tuvo razón en lo que dijó. Sí, “los Jonas Brothers son una pila de mierda”. Poca gente ha entendido el sentido de estas provocaciones. Los Gallagher necesitan reivindicar constantemente su origen, la zona trabajadora de la oscura Manchester. Esta táctica funcionaba perfectamente en los 90, en la confrontación con los chicos bien de Blur.

Pero no son sus declaraciones el único argumento que se da para (casi) denostar a la banda británica. Hay una tendencia snob, defendida por la mayoría de personas que creen que el indie es un estilo musical, a criticar a la banda de los Gallagher porque copia a The Beatles. Bien, si seguimos ese argumento, si solo son válidas las bandas que inventan algo, solo podremos escuchar a los 4 de Liverpool, a The Rolling Stones, a Dylan, a Led Zeppelin y a Pink Floyd. Olvídense de Black Sabbath, Cream, Guns N´Roses, Aerosmith, Otis Redding o Muse. Es innegable la influencia de The Beatles -como en todo lo que se ha hecho después de ellos- en Oasis, pero los Gallagher captan la esencia beatle y la aplican a los 90, con sus políticos, sus aspiraciones y sus drogas. Y eso tiene mérito. Además, como bandera del britpop, se enfrentaron -estilísticamente- al grunge americano. El britpop, con sus melodías y sus letras alegres, está tan lejos del grunge como la copla. Sin embargo, Noel Gallagher respetaba a Kurt Cobain: “Tiene talento, pero no puedo predicar con lo que dice. Tiene todo y se quiere morir…Nosotros no teníamos donde caernos muertos pero éramos felices”. Mientras en Seattle se hablaba de la insatisfacción emocional de los jóvenes, en Manchester amaban vivir. No es casualidad que  el mayor de los Gallagher compusiera Live Forever después de escuchar I Hate Myself And I Want To Die de Nirvana.

Oasis es lo más grande que dio Inglaterra en el periodo que comienza con la muerte de Ian Curtis en 1980 y termina con la publicación de Ok Computer de Radiohead (1997). Aunque el cambio de siglo no les sentó nada bien, sus dos primeros discos son clásicos. Nadie hizo nada comparable a Definitely Maybe (What´s the story) Morning Glory? Trabajos redondos de los que sería imposible destacar una canción. Ya en estos trabajos de unos Gallagher que se peinaban al cazo encontramos el tema más recurrente en las letras de Noel: la necesidad de escapar. Aún 20 años después, en High Flying Birds -proyecto en solitario del hermano mayor tras la descomposición de Oasis- encontramos la necesidad de huir, ahí están Everybody´s on the run o The death of you and me. De la pluma de Noel han salido las mejores canciones de amor en los últimos 20 años. Sus ingredientes: voz dulce, guitarra acústica y mucho romanticismo. Es casi imposible no resultar empalagoso, cursi o pretencioso con esas armas. Pero él consigue crear piezas como Talk tonight, Stand by me o Let there be love.

Y luego está Liam Gallagher. Si Noel encarna a la perfección la ironía británica, la crítica con estilo, su hermano pequeño es el hooligan. Habla por hablar, normalmente sin razón, se llena la boca de nombres célebres y no es capaz de escribir más de dos canciones en un año. Pero sabe cantar. No hay nadie que transmita tanto parapetado tras el micro, con el cuello a punto de quebrarse y las manos en la espalda. Es su pose, su creación, y la defiende como sabe, con una de las voces más personales de la historia del rock. Perfecto para himnos como Lyla, pero también para canciones catárticas como Champagne supernovaSolo por eso le deberíamos perdonar su manía de ser la reencarnación de John Lennon, sus críticas a Radiohead y su “voy a jugar al golf con la cabeza de George Harrison”.

No dejaron a nadie indiferente. Se les ama o se les odia. De su época, solo Guns N´Roses despertó un fenómeno fan/antifan tan grande. Son bocazas, pero tienen una música detrás que les respalda. Dentro de 50 años, cuando hayan muerto y -suponemos- estén callados, quedará solo la música, que seguirá sonando moderna. Entonces se hará justicia y se les situará donde merecen.

Santini Rose