El sonido Jack White

“Todo lo que hago es 1.000% blues: la palabra es sinónimo de verdad para mí”. Es Jack White. El mejor guitarrista de nuestro tiempo; dueño y señor del destino de bandas como The White StripesThe Racounteurs o The Dead Weather y fundador de la discográfica Third Man Records.

Pero es mucho más que eso. Parece impensable que en la época de internet un artista sea capaz de mantener durante tanto tiempo un aura de misticismo a su alrededor, algo más propio del siglo pasado, cuando Bob Dylan, Led Zeppelin o Tom Waits hacían de ese misterio una de sus señas de identidad. “Se acabó la mística si el tema de conversación es que los White Stripes quieren mantener su mística”, afirmó. La imagen es vital para seguir siendo relevante y White es consciente de ello. Ha sabido dotar a cada uno de sus proyectos de una estética diferente: The White Stripes eran dos personas con el mismo apellido, al principio nadie sabía si eran hermanos, marido y mujer o simplemente amigos, que hacían del minimalismo su bandera. Los colores de la banda eran el rojo y el blanco y sus álbumes estaban repletos de simbología al más puro estilo de Led ZeppelinThe Raconteurs se muestra como una reunión de amigos que están orgullosos de su virilidad, el blanco y el rojo dejan paso a colores oscuros. Años después, White funda The Dead Weather, que gira en torno a su relación (no se sabe si simplemente amistosa) con Alison Mosshart (The Kills). El estilismo de la banda recupera los colores más luminosos (probablemente por la presencia de una mujer) de The White Stripes aunque sin llegar a su minimalismo. Por último, en abril de este año, White publica su primer LP en solitario y, cómo no, vuelve a dar un nuevo toque estilístico a su último proyecto. Esta vez combina el azul y el negro que, en clara contraposición con el rojo y blanco que caracterizaba a The White Stripes, nos intenta mostrar a un White maduro, que ha quemado etapas.

Hasta aquí la lección de estilismo, porque todo esto está respaldado, o mejor dicho respalda, a la discografía más sorprendente (quizá junto a Radiohead), y aún en crecimiento, de nuestro tiempo. Cada una de sus bandas suena diferente aunque siempre mantiene algo en común, un sonido, formado por rabia y suciedad, constante en su voz y en su guitarra, que mezcla los alaridos de la vieja industria de Detroit con los quejidos del blues más profundo que jamás se haya hecho  en América. Una mezcla imposible entre The Stooges y The Rolling Stones que bien podríamos llamar el sonido Jack White, un género en sí mismo. Este sonido está presente aunque White se limite a tocar la marimba, la batería o el triángulo, aunque se limite a producir a Loretta Lynn o a la que fuera su mujer, Karen Elson. Es como si su simple presencia evocara una manera de crear. Esta llama nace a partir de diferente madera en cada banda de White, en The White Stripes está el desarrollo de una relación amorosa que se desmorona a través de discos llenos de himnos, llevado a su máxima expresión en Elephant (2003). The Raconteurs es el reverso de la anterior banda, rock musculoso apoyado en el hombro de Brendan Benson. En The Dead Weather es la química y sensualidad entre White y Mosshart la que crea llamas. Por último, en Blunderbuss, su primer disco en solitario, White ahonda en su historia y mete el dedo en su propia llaga para llegar a su sonido desde un nuevo camino. “It´s better to burn out than it is to rust”, dijo Neil Young. Quizá sea Jack White quien mejor haya interpretado esas palabras.

Santini Rose